Regular las redes sociales tiene sentido económico
El modelo de negocios de las plataformas como Facebook y Twitter amenaza a la sociedad y requiere reestructuración, asegura un economista.
Las plataformas de redes sociales como Facebook, YouTube y Twitter generan ingresos al utilizar información detallada de comportamiento para dirigir avisos a cada usuario.
Suena bastante simple. Pero esta insulsa descripción de su modelo de negocios no transmite ni un atisbo de la profunda amenaza que representa para la estabilidad política y social de Estados Unidos.
Una inquietud creciente sobre los abusos en redes sociales ya ha llevado a que los legisladores en el Congreso propongan fragmentar algunas de estas empresas tecnológicas y otras medidas antimonopolio más tradicionales.
Pero el daño principal que estas plataformas presentan no es su sistema agresivo de precios, su servicio abusivo ni otras de las taras que a menudo están asociadas a los monopolios. Más bien, es su contribución a la desinformación, el discurso de odio y las teorías de la conspiración.
Debido a que los incentivos económicos de las empresas en los mercados digitales difieren tanto de los de otros negocios, las medidas antimonopólicas tradicionales no detendrán esos abusos.
Consideremos lo que nos dice la teoría económica básica.
En el mercado de artilugios preferidos de los economistas (puedes emplear cualquier artículo imaginario de tu preferencia), los productores aumentan su producción hasta que el costo adicional del último artilugio producido es igual a lo que el último comprador está dispuesto a pagar por él. Detener la producción antes de alcanzar ese nivel sería una pérdida de dinero, dado que aún podría venderse un artilugio extra a un precio mayor que su costo marginal. Pasar de ese nivel también sería un desperdicio, dado que el último comprador valoraría la compra a una cifra menor que el costo marginal.
El resultado es el célebre criterio de eficiencia del economista: los bienes y servicios deben venderse al costo marginal de producirlos.
Pero las plataformas digitales simplemente no pueden cumplir este criterio, dado que el costo marginal de atender a más consumidores es básicamente cero. Debido a que los costos iniciales de producción de contenido de una plataforma son considerables y ya que el primer objetivo de una empresa es ser solvente, no pude regalar nada. Aún así, cuando el precio excede el costo marginal de producción, la competencia presiona despiadadamente a los rivales a recortar sus precios, eventualmente hasta llegar a cero. Eso, en breve, es el dilema de los productores de contenido en la era digital.
Fuente: @nytimes.com
Temas: Cultura, entretenimiento, noticias, redes sociales, tecnología
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