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Viagra podría reducir la obesidad, sugiere nueva investigación

Publicado: enero 29, 2013
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Investigadores de la Universidad de Bonn, en Alemania, han analizado el efecto del sildenafilo o Viagra en las células adiposas de ratones. Sus resultados han demostrado que este compuesto puede aumentar la conversión de células de grasa blanca en células de grasa parda, que son las que queman la energía de los alimentos ingeridos y la convierten en calor. Gracias a ellas, se podría deshacer la grasa y así luchar contra la obesidad, afirman los científicos que, sin embargo, alertan del uso prematuro del Viagra con este fin.

El sildenafilo – más conocido como Viagra – es un compuesto sintetizado por un grupo de químicos farmaceúticos de la Empresa Pfizer, en las instalaciones de investigación en Sandwich, Kent (Inglaterra), que se utiliza para tratar la disfunción eréctil.

Esta sustancia previene la degradación del llamado guanosín monofostato cíclico o GMP cíclico, que es el derivado de un nucleótido que asegura el suministro de sangre necesario para las erecciones.

Desde hace algún tiempo, los científicos han comprobado, además, que la Viagra tiene otro efecto: ratones a los que se suministró sildenafilo durante largos períodos de tiempo se volvieron resistentes a la obesidad, a pesar de ser alimentados con una dieta alta en grasas.

Hasta ahora, no había logrado explicarse la causa de esta propensión a la reducción del peso, pero recientemente, investigadores de la Universidad de Bonn, en Alemania, han arrojado algo de luz sobre este efecto secundario del sildenafilo.

Según declaraciones de Alexander Pfeifer, director del Instituto de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Bonn, aparecidas en un comunicado de dicha Universidad: “Hemos estado investigando durante largo tiempo el efecto del GMP en las células adiposas. Este efecto hacía del sildenafilo un candidato potencialmente interesante para nosotros”.

En colaboración con especialistas del PharmaCenter de la Universidad de Bonn, del Instituto Federal de Medicamentos y Productos Sanitarios (BfArM), y del Instituto Max Planck, Pfiefer y su equipo analizaron el efecto de sildenafilo en las células adiposas de ratones.

Los investigadores administraron este fármaco a los roedores durante siete días. Según ellos, “los resultados fueron bastante increíbles”. Los científicos constataron que el sildenafilo aumentó la conversión de células de grasa blanca en células de grasa parda en los animales.

“Las células de grasa parda queman la energía de los alimentos ingeridos y la convierten en calor”, explica Pfeifer. “Gracias a estas células de grasa parda se podría deshacer la grasa y así luchar contra la obesidad”. Los investigadores se han mostrado muy esperanzados con el potencial del hallazgo en esta dirección.

Pero, además, en su estudio los científicos observaron otra cuestión interesante. Cuando las células de grasa blanca acumulan lípidos, incrementan su tamaño y pueden sintetizar y liberar hormonas, que a su vez causan inflamación e incrementan el riego de padecer enfermedades crónicas. Las respuestas inflamatorias de este tipo pueden provocar enfermedades cardiovasculares –que resultan en ataques cardiacos o infartos-, así como cáncer o diabetes.

En este sentido, “parece que el sildenafilo evitó que las células grasas de los ratones se adentrasen en este terreno resbaladizo”, señala Pfeifer. En general, el desarrollo de las células de grasa blanca pareció volverse más saludable gracias a esta sustancia. Estos hallazgos, detallados en The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology” (FASEB), resultan importantes si se tiene en consideración que, a nivel mundial, más de 500 millones de personas tienen sobrepeso, según ha alertado la OMS.

El presente estudio ha originado asimismo interesantes puntos de partida para futuras investigaciones en estos mecanismos. “El sildenafilo no sólo es capaz de minimizar los problemas de erección, sino que también podría reducir el riesgo del aumento excesivo de peso”, afirma el profesor Pfeifer.

A pesar de ello, los científicos se muestran cautos y alertan al público general contra la falacia de pensar que el sildenafilo podría ayudar, por ejemplo, a perder rápidamente los kilos de más acumulados durante las vacaciones.

Nota Original: Tendencias

The history of medicine is full of discoveries that scientists then play with, willy nilly, to see if they might have an application elsewhere. Such is the case with sildenafil, which most of us know (and some of us have come to love) as Viagra. Mice loaded up on Viagra somehow managed to resist putting on weight when given a high-fat diet, and this was not due, as one might intuit, to an increased interest in making baby mice; they just didn’t get fat.

Now, a new study by German researchers at the University of Bonn, supported by the German Federal Institute for Drugs and Medical Devices, and the Max Planck Institute for Heart and Lung Research, has elucidated the mechanism, which centers on the work of a messenger molecule long known to regulate blood vessels, and hence blood pressure. It turns out the same molecule also stimulates fat cells, promoting the growth of brown and what are called “brown in white (brite)” fat cells, which burn off fat as energy.

“The idea of increasing energy consumption by stimulating brown/brite fat cells is a fascinating concept that might—together with classical anti-obesity approaches—help tackle the obesity pandemic,” says Alexander Pfeifer, director of the Institute for Pharmacology and Toxicology at the University of Bonn, and a co-author of the study. He and the other researchers noticed that sildenafil also decreased the inflammatory signals that play a role in the development of diabetes and atherosclerosis.

“This is good science and very interesting,” says James Hill, director of the Colorado Nutrition Obesity Research Center at the University of Colorado, “but it is a long way from being at the point of human relevance. We know brown fat can play a role in protecting against obesity in rodents, but it is not clear this mechanism has any role in man.”

Hill is the big data theorist of obesity and helped create the U.S. National Weight Control Registry to see how people actually manage to lose weight and keep it off. “If you want to address obesity now, concentrate on lifestyle,” he says. “We know that works.” (The recipe? Use a pedometer; expend 25 percent of your daily energy in exercise, such as walking; leave a quarter of your plate uneaten.)

The Daily Beast

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