Asesinaron a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán
En una noche que debía ser de luz y memoria, la violencia irrumpió con estruendo. Carlos Manzo Rodríguez, presidente municipal de Uruapan (Michoacán), fue abatido a balazos el sábado 1 de noviembre de 2025 mientras celebraba el tradicional Festival de Velas, rodeado de familias, niños y la tradición que intenta dar vida al recuerdo. La Jornada
Manzo no era un edil cualquiera. Elegido como independiente en 2024, puso su sombrero como símbolo y su voz como arma contra el crimen organizado. Su camino lo llevó a patrullajes, denuncias directas y una promesa: “No quiero ser otro más de la lista de los ejecutados”. Latinus
Hoy, no sólo se exige justicia por su muerte, sino que se nos obliga a confrontar una verdad incómoda: el poder público ha cedido su lugar a la impunidad; el Estado ha entregado parcelas al terror. Un hombre que caminaba entre su gente, aquel que encendió velas junto a los niños, fue derribado en plena plaza bajo la mirada de todos.
Ese acto brutal no es solo una tragedia personal ni un hecho aislado. Es un grito por la rendición del tejido social, la confirmación de que los que deberían proteger se encuentran vulnerables. Si el alcalde puede morir en medio de un festival popular, ¿qué esperanza les queda a los ciudadanos comunes y corrientes?
El asesinato de Manzo exige una reflexión en serio:
¿Cuántos más deben caer para que los poderes actúen con urgencia verdadera?
¿Cuántos presidencias, o gubernaturas más se llenarán de cadáveres para que la palabra “seguridad” recupere su significado?
¿Hasta cuándo permitiremos que la valentía individual sea el único muro contra el crimen?
Porque la memoria se enciende durante el Día de Muertos, pero la vida se apaga sin aviso en Uruapan. Y si esta muerte no sacude la consciencia colectiva, y si este crimen no reformula la forma de gobernar, entonces hemos fallado como sociedad.
En memoria de Manzo, y en nombre de quienes todavía creen que el poder debe servir, no basta con condenas oficiales ni promesas de ruedas de prensa. El país exige acción, no eco.
Investigación transparente.
Protección real para los servidores públicos.
Justicia ejemplar para quienes osan atacar en plena luz del día.
La vela que se apagó en la plaza de Uruapan debe encender otras: las vigilias de los ciudadanos, la presión de las instituciones, la rendición de cuentas que no espera elecciones ni titulares.
Si el alcalde cayó en la luz de las velas, nuestra responsabilidad es mantener ese brillo, encenderlo más fuerte, para que su muerte no sea un número más en las estadísticas, sino un punto de inflexión.
Y que no quede en silencio.
¿Quién mató a Carlos Manzo? Fue la acción de los criminales, la omisión de las autoridades o la acción de los criminales en el gobierno ? https://t.co/GKLcKfI0H5
— Manuel Clouthier C. (@ClouthierManuel) November 2, 2025
El gobernador @ARBedolla burlándose de Carlos Manzo… para dejarlo en ridículo, para restarle importancia, autoridad y seriedad a sus denuncias y a su trabajo… pic.twitter.com/hgF33PLGAD
— Ana Lucía Medina (@analucia_medina) November 2, 2025
Sólo fue a pedir el voto… no regresó. pic.twitter.com/pI1Lah0qc8
— Areli Paz (@AreliPaz) November 2, 2025
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