Embajadora sospechosa de ilegalidad no es un calificativo político ni un exceso retórico: es una advertencia jurídica. El nombramiento de una representante diplomática con documentación inconclusa o contradictoria sobre su nacionalidad exhibe una práctica peligrosa: permitir que la lealtad política intente sustituir a la ley. El caso de la embajadora sospechosa de ilegalidad no es una polémica personal, sino un problema institucional. En cualquier democracia funcional, la política exterior no…