Mientras en el Zócalo de la Ciudad de México se prepara un festejo multitudinario con música, luces y fuegos artificiales, en Iztapalapa decenas de familias viven el dolor más profundo. Trece personas han muerto, 40 siguen hospitalizadas y muchas más arrastran las secuelas de la tragedia ocasionada por la pipa de gas en el Puente de La Concordia. En este contraste se refleja la insensibilidad de un sistema político que…