Un niño tímido de piel morena y ojos negros como el carbón miró a la distancia a un grupo de personas vestidas de blanco que atendían en su comunidad del sur de Georgia a algunos trabajadores de los campos de tomate. Entre ellos se encontraban sus padres. Era finales de los años ’90, el siglo XX se iba a pique, y Erick Martínez observó con atención los relucientes instrumentos de auscultación sobre las…