La caída de Laurent Freixe, director ejecutivo global de Nestlé, es un recordatorio de que en el mundo corporativo los vínculos personales pueden convertirse en la grieta que derrumba carreras de décadas. Tras casi 40 años en la empresa y apenas un año en el cargo más alto, fue despedido de forma fulminante por mantener una relación romántica no declarada con una subordinada directa. El caso no es nuevo ni…