La magia de la distancia | Por Rocío Prieto Valdivia | Colaboración
Antier por la mañana descubrí la magia de la distancia. El maestro hablaba y su voz se dispersaba en las cuatro esquinas del aula, como si el mar se volcara lentamente sobre nosotras. Él navegaba en ese oleaje de conceptos y sedimentos, tranquilo, midiendo las palabras como quien mide corrientes invisibles. —Entonces el agua no es solo agua —dijo, señalando la pantalla—. Es memoria. Sentí el chispazo. Recordé el primer…
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