“Malos hábitos” de estudio que estimulan el aprendizaje
Sentarse a leer en un sitio aislado y repasar un sólo tema a la vez son “costumbres buenas” que en realidad sirven de poco o nada para estudiar, aseguran científicos
Hábitos usualmente criticados, como leer en espacios diversos y repasar dos asignaturas a la vez, podrían ser la clave para tener un mejor rendimiento académico. Así lo demuestran varias investigaciones pedagógicas recopiladas por el diario estadounidense The New York Times.
«El contraste entre la enorme popularidad de los estilos de aprendizaje enfocado y la falta de evidencias contundentes sobre su utilidad es, en nuestra opinión, sorprendente y preocupante», asegura un estudio de la Universidad de California acerca de diferentes estilos de aprendizaje.
La afirmación se refiere, en términos generales, a la costumbre de recomendar las sesiones de estudio continuas, constantes y controladas que se dan dentro de un ambiente fijo. En lugar de estas características, los investigadores, encabezados por Harold Pashler, destacan los beneficios de estudiar en sitios diversos y de manera intermitente.
Entre los «malos hábitos» que cuentan con evidencia de aportar mejores resultados a los estudiantes que las «buenas costumbres», sobresalen:
Cambiar de lugar de estudio. Contrario a la opinión de que es mejor destinar un área del hogar exclusivamente a estudiar, las investigaciones han demostrado que las personas, jóvenes y adultos, presentan mejores resultados de aprendizaje cuando estudian en sitios variados que cuando repasan siempre en la misma área.
Estudiar en un espacio sometido a posibles distractores. Durante el proceso e aprendizaje se relaciona cada concepto con las sensaciones de temperatura y demás sentidos que experimenta el cuerpo. Una forma de enriquecer el aprendizaje y aumentar los puntos de referencia para recordar alguna idea es vincularlos a diferentes estímulos.
Durante una prueba académica controlada, los alumnos que habían repasado su lección en una habitación con ventanas y cortinas tuvieron mejores resultados que aquellos que estudiaron en un cuarto vacío y sin ventanas.
Resolver distintos tipos de ejercicios de forma aleatoria. Una prueba conducida por los psicólogos Doug Rohrer y Kelli Taylor en la Universidad del Sur de Florida, probó que los estudiantes que habían repasado al resolver ejercicios del mismo tipo agrupados tenía un menor nivel de aprendizaje que sus compañeros que había resuelto los mismo ejercicios pero sin que estuvieran agrupados según su tipo.
La argumentación detrás de estos resultados indica que los alumnos estarían evadiendo la dificultad de elegir mediante cuál procedimiento resolver cada ejercicio en los casos en que éstos se encuentran agrupados según su tipo. Sería como «aprender a andar en bicicletas con llantas de ayuda».
Repasar dos o varios conceptos en una sola sesión de estudio. Se ha demostrado que los alumnos mejoran su rendimiento en las pruebas académicas si al estudiar saltaron de una disciplina a otra. En vez de repasar todo el curso de matemáticas y después seguir con el de química, se sugiere que el estudio de ambos puede alternarse en aras de obtener mejores resultados en el aprendizaje.
Estudiar en fechas discontinuas. De modo similar al concepto anterior, se ha establecido que repasar de forma inconstante a lo largo de varios días deja mejores frutos que estudiar de un modo intensivo durante un día entero.
La explicación de esto sugiere que el olvido al que se ven sometidos los conocimientos durante los días que no se les repasa hace al cerebro capaz de aprenderlos de nuevo, da modo que se reafirman, se sintetizan y se aclaran. Así lo establece el doctor Nate Kornell, psicólogo del Colegio Williams en Massachusetts, Estados Unidos.
Los exámenes deben ser parte del aprendizaje. Más allá de servir como métodos de evaluación, las pruebas escolares son útiles como medios de aprendizaje. Cada vez que la mente se ve sometida a exámenes y encuentra el modo de resolverlos, es más capaz de recordar cómo lo hizo.
En ese punto, a mayor dificultad, mayor será la posibilidad de que el conocimiento se fije en la memoria. El doctor Henry L. Roediger III, de la Universidad de Washington, es partidario de la idea de que los exámenes deben ser mejor utilizados dentro de los métodos de enseñanza.
La motivación importa. Un factor inconmensurable e imposible de estandarizar, pero que todos los especialistas reconocen como clave en el proceso de aprendizaje es la volunta propia de cada alumnos.
Más allá de que el estudiante posea o no buenos deseos, la realidad es que las intenciones ocultas detrás del «¿por qué y para qué debería saber eso?» son de enorme importancia en su capacidad de comprender y recordar cada concepto.
Temas: factores distractores, hábitos de estudio, psicología, técnicas de aprendisaje
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