Coatlicue, la Supercomputadora sin Cabeza… y sus serpientes digitales
De los creadores de la Megafarmacia sin medicinas, llega ahora la Megacomputadora sin rumbo. Una obra bautizada con solemnidad prehispánica: Coatlicue, la diosa que, al ser decapitada, brotaron serpientes de su cuello. Un símbolo tan preciso que parece broma. O advertencia.
Porque este movimiento político se ha especializado en construir su narrativa y hacer proyectos sin cabeza, pero rodeados de ruido, propaganda y reptiles digitales listos para defender el relato oficial.
Hoy nos anuncian que México tendrá la supercomputadora pública más poderosa de América Latina. Pero, como ya es costumbre, lo importante no está en lo que dicen… sino en lo que ocultan.
La ciencia con políticos y sin universidades.
Hablan de 14,480 GPUs, de 314 mil billones de operaciones por segundo, de cómputo de alto desempeño —palabras que brillan bonito en discurso controlado pero que ellos presentan como conferencia de prensa— y no hablan ni quieren preguntones que hablen de:
Acceso para universidades autónomas, uso por investigadores independientes, libertad académica sin control político, transparencia sobre quién operará el sistema. Porque ya conocemos la ecuación de este movimiento político: Infraestructura pública + control político = ciencia subordinada.
Coatlicue puede ser un Súper Cerebro Informático, Inteligencia Artificial con Sesgo Ideológico y Político. Pero si lo operan burócratas obedientes o fanáticos incondicionales, será sólo un mueble caro destinado a su fracaso para el país y el éxito de su arbitrario y egoísta proyecto político y de nación.
Alta tecnología, cero confianza.
Nos piden celebrar una inversión de seis mil millones en supercómputo… pero este mismo grupo político, desapareció fideicomisos científicos, descapitalizó centros de investigación, expulsó talento, reprimió a la UNAM con argucias legales, golpea protestas con granaderos, redujo presupuestos universitarios, desprecia el mérito.
Y de pronto —¡el milagro!— ahora sí aman la ciencia. Es como si un pirómano se declarara defensor del bosque… justo después de incendiarlo.
Supercómputo en un país de pueblo desconectado
México tiene 40 millones de habitantes sin internet digno, hospitales sin medicinas, carreteras tomadas, agricultura en crisis, un sistema educativo colapsado, universidades sin presupuesto, inseguridad récord.
Pero vamos a tener una súper computadora.
Un «Ferrari Digital» estacionado para uso exclusivo de un reducido grupo del gobierno.
Coatlicue: el nombre lo dice todo
Una diosa decapitada, del cuyo cuello brotan serpientes. Una metáfora casi perfecta para un gobierno que decapita instituciones, conocimientos y contrapesos…
y en su lugar hace brotar serpientes: de propaganda, de ofensas, de linchamientos digitales y de discursos fabricados.
Aquí es donde una pregunta encaja como un rayo: ¿Y si todas esas serpientes… son bots?
Porque antes de preguntarnos qué hará México con tanto poder computacional, deberíamos preguntarnos quién lo va a usar.
Un gobierno obsesionado con controlar la conversación pública, que ya opera granjas de bots, que manipula tendencias y que ataca periodistas con cuentas automatizadas; ¿qué haría con una supercomputadora? Lo que ya hace, pero diez mil veces más rápido.
Crear narrativas artificiales.
Inflar popularidad.
Hostigar críticos.
Vigilar opositores.
Perfeccionar la propaganda.
Moldear percepciones.
Silenciar disidencias.
Coatlicue podría ser el mayor avance tecnológico del país; o la fábrica de serpientes digitales más poderosa de América Latina.
La tecnología no es mala.
Lo peligroso es ponerla en manos de un gobierno que teme al conocimiento, desprecia la crítica, la combate y trata de eliminar propuestas inteligentes y viables de la oposición para bienestar, desarrollo, seguridad y salud de la nación.
Coatlicue puede convertirse en un motor de ciencia. O en maquinaría de manipulación. Por ahora, viendo el historial del régimen autoritario del movimiento de regeneración nacional dedicado a la demolición institucional, hay una imagen que parece más realista:
Una supercomputadora sin cabeza… rodeada de serpientes digitales listas para morder la realidad.

Temas: Bots Digitales, Coatlicue, IA, Megacomputadora, México 2025, tecnología
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