La gira del senador por Palestina: Fernández Noroña, ¿deber o poder?
La política mexicana tiene la extraña costumbre de confundir los viajes personales con las misiones patrióticas.
El más reciente caso es el del senador Gerardo Fernández Noroña, quien ha solicitado licencia para viajar a Palestina, un gesto que, según sus compañeros de bancada, responde a su “compromiso con la solidaridad internacional y la defensa de los pueblos en situación de adversidad”. ¿Y la adversidad nacional?
Armando Ayala Robles, también senador, por Baja California, hizo un pronunciamiento y pidió que “no se presten a especulaciones” sobre la licencia, recordando que varios legisladores han hecho lo mismo durante la actual legislatura.
Y sí, la ley lo permite.
Pero el debate no es legal, sino moral.
¿Es un deber político o un ejercicio de poder simbólico?
¿Una muestra de solidaridad real o una estrategia para salirse del foco mediático?
️ Entre la diplomacia y el protagonismo
No hay duda de que Palestina vive una tragedia humana que merece atención internacional.
Pero cuando un senador mexicano decide abandonar temporalmente su escaño para “visitar” una zona de conflicto, el acto corre el riesgo de parecer más escape político que trabajo diplomático, y no lo es. No es diplomático. Y el gesto político se diluye cuando no hay resultados tangibles, acuerdos, ni representación oficial del Estado mexicano. Pero hay preguntas que responder y cuentas que rendir.
La llamada “solidaridad internacional” no se mide por las fotos en tierra extranjera, sino por la coherencia del discurso y las acciones en casa. Porque defender a los pueblos oprimidos en Medio Oriente mientras se guarda silencio ante los abusos y desigualdades internas es una contradicción difícil de justificar.
⚖️ El poder del símbolo
Fernández Noroña es, sin duda, un personaje político con carisma y convicción, pero también con una marcada inclinación hacia la descarada teatralidad política. Su viaje a Palestina puede leerse como un acto de convicción personal, pero también como una jugada de poder: no mantener visibilidad, pero proyectarse como figura internacional de izquierda y reforzar su papel dentro de la narrativa de la Cuarta Transformación. Mientras se enfrían los temas y las pasiones.
La diferencia entre deber y poder radica en el propósito.
Si el viaje es un deber, se espera que traiga resultados diplomáticos, humanitarios o legislativos. Aunque esperamos que los representantes del pueblo mexicano den la batalla y saquen el pecho por la autodeterminación de sus conciudadanos. Su pueblo.
Si es un acto de poder, bastará con la foto, el discurso y el aplauso de sus correligionarios.
Un país que mira
México, mientras tanto, observa cómo sus legisladores viajan al extranjero mientras el país enfrenta crisis internas: violencia, inseguridad, inundaciones y sequías, narco y polarización política.
Quizás la verdadera misión de solidaridad debería empezar aquí, con los pueblos en adversidad que no están a miles de kilómetros, sino a unas horas de distancia.
️ Por Feeling.Mx – La emoción, la razón y el corazón de la información.
Porque viajar no siempre es trabajar, y el deber político empieza en casa.
Temas: Armando Ayala Robles, Fernández Noroña, Gerardo Fernandez Noroña, La gira del senador por Palestina, palestina, ¿deber o poder?
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