El mito del peso fuerte
Hubo un tiempo en México en que el tipo de cambio parecía eterno: 12.50 pesos por dólar. Una cifra que se convirtió en referencia cultural, símbolo de estabilidad y hasta de orgullo nacional. Durante más de dos décadas, de 1954 a 1976, los mexicanos podían hacer planes de vida, de negocio y de ahorro sin temer que el peso se desplomara de la noche a la mañana.
Ese periodo, llamado el desarrollo estabilizador, dio la ilusión de un país en crecimiento constante: carreteras, industrias, expansión urbana. Pero la estabilidad del peso escondía un costo: se sostenía a base de un control rígido de la economía, créditos internacionales y un modelo cerrado que tarde o temprano tenía que estallar.
En 1976, la realidad alcanzó al mito. El peso se devaluó y con ello se rompió una era. El “peso fuerte” quedó como un recuerdo dorado, una especie de nostalgia económica a la que muchos siguen apelando. Pero lo cierto es que no era fortaleza verdadera: era una estabilidad artificial que ignoraba las desigualdades y la fragilidad estructural del país.
Hoy, hablar de aquellos 12.50 por dólar es recordar una época en la que el dinero parecía rendir más, pero también es un recordatorio de que la estabilidad sin reformas profundas es un espejismo. México no necesita volver a ese número, necesita volver a construir confianza, productividad y justicia económica para que el peso valga no sólo frente al dólar, sino en la vida diaria de la gente.
En 1954, Adolfo Ruiz Cortines decretó una devaluación que llevó el dólar de 8.65 a 12.50 pesos.
A partir de entonces, el peso quedó “anclado” en esa paridad.
Durante las presidencias de Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y parte del gobierno de Luis Echeverría se mantuvo.
— Feeling.Mx (@FeelingMx) October 3, 2025
Por el respeto a esta libertad de todos, debemos informarte que Feeling.Mx y Radionautas.org se reservan el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley y la dignidad de terceros. ¡Gracias por tu aportación!
Comentarios
Entrada anterior: Expropiación sin pruebas: La ley de Layda Sansores | VIDEO
Siguiente entrada: El Tenorio Cómico de los Periodistas 2025: Reír del poder es tradición


