Así se va Noroña, de la presidencia del Senado
La presidencia del Senado de la República ha cambiado de manos y con ello se cierra un episodio marcado más por los excesos y las contradicciones que por la construcción de acuerdos. Gerardo Fernández Noroña deja la silla con el mismo estilo que lo ha caracterizado en toda su carrera política: estridente, confrontativo y siempre al centro de la polémica.
Entre discursos y desplantes
Durante su breve paso por la presidencia, Noroña convirtió la tribuna en un escenario de protagonismos personales. Más que velar por la pluralidad del Senado, buscó reafirmar su figura política en un momento donde la Cuarta Transformación atraviesa tensiones internas y necesita liderazgos capaces de tender puentes, no de dinamitar consensos.
Su salida no es sorpresiva: se va envuelto en cuestionamientos por su estilo autoritario, su desprecio a las formas parlamentarias y su constante confrontación con quienes piensan distinto. Lo paradójico es que, mientras se autoproclama defensor del pueblo, ha terminado replicando los mismos vicios de poder que alguna vez denunció.
El Senado que se merece otra cara
El Senado no es un ring personal, ni un púlpito para el ego. Es la cámara de equilibrio, donde deben construirse acuerdos que definan el rumbo del país. En ese sentido, el paso de Noroña deja poco saldo a favor: más ruido que resultados, más gritos que leyes de consenso, más titulares por sus desplantes que por su capacidad de articular acuerdos.
El ocaso del personaje
Así se va Noroña, fiel a sí mismo, con el mismo tono pendenciero con el que llegó, pero ahora con menos eco y menos credibilidad. Se va demostrando que la política del insulto y el espectáculo tiene fecha de caducidad. El país no necesita tribunos que griten más fuerte, sino representantes que escuchen, dialoguen y resuelvan.
El relevo en la presidencia del Senado es una oportunidad para devolverle a la cámara la dignidad y la seriedad que merece. Y para que quede claro que la política no puede reducirse al show personal de un solo hombre, sino al servicio público que debería ser la esencia de todo legislador.
#Exclusiva | La Casa Chueca de Noroña: El irregular inmueble que hace enojar a Tepoztlán pic.twitter.com/02ZXmNjM5I
— Proceso (@proceso) August 30, 2025
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