Manifiesto de CANACO Ensenada: Un lugar para cada comercio, y cada comercio en su lugar
Las voces de la CANACO SERVYTUR Ensenada se hacen escuchar.

Ahora en un un manifiesto contundente, la Sección Especializada de Comerciantes Formales de la Zona Turística han denunciado lo que muchos en la ciudad ya ven con preocupación: la proliferación sin control de puestos informales a manera de tianguis sobre la avenida Alvarado y la Plaza Cívica. Lo más grave no es solo su aparición masiva, sino el hecho de que estén autorizados y promovidos por el propio Ayuntamiento.
El pronunciamiento no se limita a una queja administrativa. Es un llamado a la coherencia, al respeto por la ley, a la defensa de los intereses colectivos frente al desorden y la improvisación política. La denuncia es clara: el gobierno municipal está transgrediendo sus propios reglamentos, desvirtuando los espacios públicos que deberían ser zonas culturales, recreativas y familiares, en aras de una supuesta “reactivación económica” que en realidad termina perjudicando a quienes cumplen con todas las normas, pagan impuestos y sostienen el turismo local con esfuerzo diario.
La CANACO no habla desde el privilegio ni desde el clasismo, como algunos han intentado descalificar. Habla desde la legalidad y la responsabilidad. Representa a comerciantes formales que han invertido tiempo, recursos y confianza en esta ciudad. Comerciantes que no se oponen al trabajo informal por sí mismo, sino al uso político, clientelar e irresponsable de los espacios públicos. Espacios que deberían estar al servicio del bien común, no al capricho del poder.
El lema que encabeza su manifiesto —“Un lugar para cada comercio, y cada comercio en su lugar”— no es una consigna excluyente. Es un llamado al orden, a la planificación, al respeto por la convivencia urbana. Es una advertencia contra la anarquía institucional que se disfraza de inclusión, pero que en el fondo destruye el tejido económico formal y empobrece el entorno.
El documento acusa al gobierno de Ensenada de usar la vía del “permiso temporal” para evadir procesos de evaluación técnica, impacto urbano y consultas con los sectores productivos. Se denuncia también la opacidad con que se otorgan los espacios y los beneficios políticos que se buscan con estas decisiones. La respuesta de CANACO es firme: no se oponen al derecho a emprender, pero exigen reglas claras, justas y parejas para todos.
Esta es una confrontación inevitable, pero necesaria.
Porque no se puede hablar de justicia social mientras se pisotea el esfuerzo del comercio formal. No se puede predicar el desarrollo económico mientras se sabotea al sector que más tributa, más empleos genera y más aporta al turismo local. No es un problema de pobreza, es un problema de gobernanza.
La CANACO ha trazado su línea: no más tolerancia a la improvisación. No más uso electoral del espacio público. No más permisos sin sustento legal. Y, sobre todo, no más gobiernos que premian la informalidad y castigan la formalidad.
La ciudad no puede seguir siendo rehén de decisiones erráticas que convierten al turismo en una experiencia caótica. Si queremos una Ensenada moderna, ordenada, viva y justa, el punto de partida es claro: el cumplimiento de la ley.
La advertencia final es tan firme como necesaria:
“No pararemos nuestra lucha hasta ver resuelto el desorden que lamentablemente ustedes mismos han propiciado.”
Temas: Ayuntamiento, Comercio formal, orden urbano, reglamentos, tianguis, turismo
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