Asesinan a Servando Valenzuela, empresario pesquero de Ensenada
El asesinato de Servando Valenzuela, en un ataque armado a otro empresario pesquero de El Sauzal, marca un capítulo más en la creciente espiral de violencia que azota a Ensenada.
Este caso, el segundo homicidio en contra de un socio de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola de Baja California (Canainpesca) en menos de seis meses, pone en evidencia la descomposición social y la negligencia institucional que persisten en la región.

La industria pesquera bajo amenaza
La pesca en Baja California no es solo un motor económico, sino una parte esencial de la identidad cultural de la región. Sin embargo, este sector enfrenta una doble amenaza: la pesca ilegal, que continúa expandiéndose sin control, y la creciente inseguridad que convierte a sus empresarios en blanco de la delincuencia.
El caso de Valenzuela no puede entenderse de manera aislada. En julio, Minerva Pérez Castro, presidenta de Canainpesca, fue asesinada afuera de su empresa tras denunciar públicamente las redes de pesca ilegal que operan en la zona. Hasta la fecha, ese caso sigue sin resolverse, al igual que tantos otros en una lista interminable de crímenes que la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha podido esclarecer.
Es imposible ignorar el contexto en el que estos asesinatos han ocurrido. La pesca ilegal no solo representa una amenaza económica, sino que también está vinculada con redes de corrupción y crimen organizado. Las denuncias de empresarios como Minerva Pérez Castro apuntaban a un problema más profundo.
En el asesinato de Valenzuela, como en tantos otros, el patrón es el mismo: una escena del crimen acordonada, el despliegue simbólico del Ejército, y la promesa de “investigaciones correspondientes” que rara vez producen resultados. La comunidad empresarial ha exigido justicia y acciones contundentes, pero sus voces parecen perderse en el vacío institucional.
¿Hacia dónde vamos?
El asesinato de otro empresario pesquero en El Sauzal no es solo una tragedia individual; es un síntoma de un problema mayor.
Baja California se encuentra en una encrucijada donde el crecimiento económico, representado por sectores como la pesca, choca con la corrupción, la violencia y la impunidad.
Es hora de que las autoridades locales, estatales y federales tomen en serio su responsabilidad. La protección de los ciudadanos y sus industrias no es opcional, es fundamental para garantizar un futuro sostenible en la región.
Los empresarios de Canainpesca han demostrado ser valientes y comprometidos al no dejarse amedrentar por las amenazas que se ciernen sobre su sector. Ahora, les corresponde a las autoridades demostrar que son igualmente valientes y comprometidas para enfrentar a los verdaderos enemigos de Baja California: la violencia, la corrupción y la impunidad.

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