No debemos llamar corcholata al posible sucesor del presidente | OPINIÓN
Convenientemente para la destrucción de la cultura cívica democrática, en todos los medios de comunicación repiten como loros los conceptos que utiliza el presidente de México, que por cierto, no muestra ningún respeto por quien lo vaya a suceder y de paso, ya no hace referencia ni incluye a quienes -fuera de la «caja china» de su discurso- sí pretenden una candidatura respetable.
Son Aspirantes, pre candidatos… así se les debe llamar, conforme a la ley. Recordatorio para quienes celebran el pacto e indebido proceso para la sucesión presidencial:

En medio de un panorama político marcado por la sucesión presidencial, es importante recordar que debemos utilizar los términos adecuados para referirnos a los actores políticos involucrados. En lugar de utilizar despectivos apodos como «corcholatas» para referirnos a los aspirantes y precandidatos, debemos llamarlos por su nombre correcto y reconocerlos como tal.
Es necesario recordar que la ley establece los términos apropiados para referirse a aquellos que buscan acceder a un cargo público. La democracia y el respeto a las normas deben ser pilares fundamentales en cualquier proceso electoral. Denigrar a los aspirantes con sobrenombres irrespetuosos no contribuye a fortalecer la calidad del debate político ni a fomentar un ambiente democrático. Aunque esconde una intención y elude la ley.
En este contexto, es relevante destacar algunos aspectos clave sobre el proceso de sucesión presidencial que está en curso y que merecen nuestra atención. En primer lugar, es importante tener en cuenta que este no es un ejercicio de democracia interna acordado por el partido, sino un proceso en el que las reglas fueron decididas por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador. Cantando a los cuatro vientos el resultado desde su show matutino todos los días, antes de celebrar el cónclave.
Además, es importante señalar que algunos de los aspirantes están violando la ley al llevar a cabo actividades de precampaña utilizando recursos públicos o de procedencia desconocida. Esto representa una clara infracción a las normas electorales y debemos exigir que se investiguen y sancionen estos actos.
Otro aspecto a considerar es la ausencia de debates o entrevistas con medios independientes. Esto limita el ejercicio democrático al convertirlo en una competencia simulada, donde los ciudadanos no tienen la oportunidad de conocer a fondo las propuestas y posturas de los aspirantes. La transparencia y el acceso a la información son elementos fundamentales para una verdadera democracia.
Además, es preocupante la aceptación de nombramientos legislativos para los perdedores, lo que valida la creación de un poder transexenal. Esto significa que aquellos que no resulten electos ocuparán cargos legislativos y asegurarán una «continuidad sin cambio». Esta situación plantea interrogantes sobre la autonomía y representación efectiva en el Congreso, ya que podría ser controlado por el presidente saliente.
Asimismo, los esfuerzos por asegurar la «unidad» pueden terminar convirtiéndose en simulaciones antidemocráticas. En lugar de buscar convencer al electorado y promover un debate abierto, se busca complacer al verdadero «al poderoso elector» y artífice del dedazo resucitado. El proceso presumido por AMLO y Morena no es una señal de avance o innovación, sino de control y regresión.
Por todo lo anterior, es fundamental utilizar un lenguaje respetuoso y llamar a las cosas por su nombre correcto.
Los aspirantes y precandidatos merecen ser reconocidos como tales, y debemos enfocarnos en evaluar sus propuestas y posturas en lugar de utilizar apodos despectivos. Además, debemos estar atentos a las circunstancias que rodean el proceso de sucesión presidencial.
Llamemos a los posibles sucesores del presidente por su nombre correcto: Aspirantes y pre candidatos.
Nota del editor:
El presidente ha utilizado el término «aspiracionistas» en muchas ocasiones para referirse a aquellos que tienen aspiraciones políticas o económicas y\o que buscan superarse al estudiar en universidades en el extranjero, para estar mejor calificados y competitivos en el contexto internacional. «Corcholatas» es, una elección de lenguaje por parte del presidente que busca ignorar a otros actores políticos, que son legítimos aspirantes a la candidatura presidencial, que sí respetan los tiempo y la reglas electorales.
Es importante señalar que el uso de términos como «aspirantes» o «precandidatos» es el enfoque correcto y apropiado dentro del marco legal y democrático. Estos términos reflejan la naturaleza y el proceso legítimo de participación política en una democracia, donde los individuos tienen derecho a buscar cargos públicos y a competir en elecciones.
Si bien el presidente puede tener sus propias preferencias en cuanto al lenguaje que utiliza, es importante recordar que los términos establecidos por la ley son los que deben prevalecer en el discurso público. Utilizar un lenguaje respetuoso y adecuado es esencial para fomentar un ambiente de diálogo constructivo y fortalecer la calidad del debate político.
Por el respeto a esta libertad de todos, debemos informarte que Feeling.Mx y Radionautas.org se reservan el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley y la dignidad de terceros. ¡Gracias por tu aportación!
Comentarios
Entrada anterior: ¡Bienvenidos a «No Le Saque»! Con Sergio Anzúres y El Pony Zermeño | VIDEO
Siguiente entrada: Terror en la Ruta del Vino | DeBAJAda | Columna Invitada


