¡Viva México, cabron@s!
En los últimos años, se ha vuelto una costumbre, casi un mandato, que en los discursos públicos se insista en diferenciar: todas y todos, niñas y niños, compañeras y compañeros. Es un intento loable por visibilizar, por no dejar a nadie fuera. Sin embargo, al mismo tiempo, corremos el riesgo de confundir inclusión con simple repetición de fórmulas vacías. Yo, tú, él, ella, nosotros… La verdadera inclusión no está en…
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