Cientos de miles de migrantes acuden al manto protector de la Señora del Tepeyac y piden cubetadas de agua bendita para salvarse de las redadas de Donald Trump. El clima se ensaña con cero grados centígrados, la sensación térmica es de menos cinco y un viento le escupe milimétricas agujas de hielo a los rostros morenos de los peregrinos. Padres, hijos, mascotas y abuelos se abren paso con pesadas botas…