No es una prostituta. No tiene sexo a cambio de dinero y no se para en una esquina de la ciudad a recibir clientes en la noche. Aún así, intercambia una hora de sexo por algún mueble, aparato u objeto. Eso es el trueque del sexo. En ocasiones los avances en la tecnología nos llevan a regresar a los básicos. Nuestra civilización caminó siglos sin una moneda. En algún momento…