En jornadas de pensamiento intenso se acumulan subproductos potencialmente tóxicos en el cerebro. Para preservar su sanidad, éste pasa a un modo de «piloto automático». Nadie puede decir que el trabajo físico no cansa y se entiende perfectamente la razón. Sin embargo, lo que ocurre con el cansancio mental es diferente: ¿Por qué pensar mucho también hace que las personas se sientan agotadas? Un grupo de investigadores publicó en Current…