Con el Año Nuevo aún fresco, las dudas trascendentales persisten: ¿Hasta cuándo se deja el árbol navideño ocupando su espacio en el hogar? ¿Cuándo es el límite para seguir enviando buenos deseos a quienes no vimos en años? ¿Cuánto tiempo es válido seguir disfrutando de la Rosca de Reyes sin sentir remordimiento? Y, claro, la madre de todas las preguntas: ¿Cuántos de esos supuestos propósitos de año nuevo ya fueron…