El acto es mecánico para muchos. Una tentación abrumadora para otros. Una forma de subsanar la incómoda sensación de haberse perdido de algo. Miles amanecen y lo primero que hacen es revisar su WhatsApp o, para efectos equivalentes, su correo electrónico. Responden de inmediato lo que juzgan pertinente o se quedan pensando en los asuntos que la casuística de los envíos ha puesto frente a sí. Su atención más fresca…