Millones de toneladas de plástico se tiran al mar cada año y acaban convertidas en micropartículas tóxicas que contaminan los alimentos. Y no puedes evitarlas. Lo último que esperas encontrarte en la sopa es un pelo del cocinero o un duro trozo de plástico de origen desconocido. Pondrías el grito en el cielo si te los tropezaras, pero sin darte cuenta ya te estás comiendo ese plástico en forma de…