Leo que la absurda y errática agenda pública pretende desaparecer los grados escolares… y pienso que al rato -en otra ocurrencia- van a desear desaparecer los colores. No sé, el blanco les va a parecer racista o muy limpio o que el verde tiene demasiada vida y esperanza; el rojo muy intenso y excitante, o que el azul motiva a los tristes y deprimidos. Ni hablar del amarillo… Y creo,…