Cuando a principios de este año Josefa Maria da Conceicao dejó de pedir su cigarrillo diario, sus familiares sospecharon que algo no iba bien. Sucedió justo después de que esta trabajadora agrícola brasileña jubilada celebrara lo que su familia asegura que fue su 120 cumpleaños. «Mi madre ha fumado toda su vida», dice Cicera, una de los cuatro hijos vivos de los 22 que tuvo Josefa. «A medida que envejecía…