Aún recuerdo ese diez de mayo cuando con mis ahorros compré con tanto amor ese par de tazas en la legendaria tienda que a pesar de las vicisitudes de la vida, las subidas y bajadas del dólar sigue de pie. La miscelánea Lolis cercana al paradero del autobús en la calle Sexta y Gastelum. Parecía que ahí me estaban esperando en ese estante donde ahora solo se viste con tazas…