La respuesta a la pregunta es que es completamente posible evitar las pesadillas. Para ello, el primer paso es revisar el estilo de vida, fijándose en los pequeños detalles que forman parte de las rutinas diarias. Esto incluye desde la alimentación, hasta el tipo de emociones que se acumulan con el transcurso de las horas. Las dificultades para trasladarse al lugar de trabajo desde casa (y viceversa) o preocupaciones de orden económico…