Un final al que no queremos llegar y el cual empezamos a escribir con una pluma de cristal. Un final que duele y se vuelve agua entre los dedos, después de que escribimos y escribimos hasta el cansancio, nos parece injusto entonces que todo se escape de nuestras manos como si nada, en vez de buscar una salida igual de perfecta que toda esa felicidad. Pero no es más que…