En Oxford, le colocaron las esposas al activista pacifista Symon Hill por manifestar su posición durante la proclamación ceremonial del nuevo rey. En un país célebre por su irreverencia, algunos temen que se haya impuesto un nuevo código de silencio. Desde la muerte de la reina Isabel II, la policía ha detenido a un puñado de personas por expresar —frecuentemente sin tapujos— posiciones antimonárquicas. Una mujer en Edimburgo que portaba…