Las palabras suelen traicionar lo que la mente y el corazón esconden. Durante su mensaje como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar dejó escapar una frase que desnuda la fragilidad de la narrativa oficial: “Fuimos designados”. Apenas uno segundo después intentó corregirse: “No fuimos designados, fuimos elegidos en las urnas”. El resbalón no es menor. En un país donde la justicia ha sido sometida…