Las personas que almuerzan en Covent Garden están acostumbradas a los equilibristas, mimos y músicos callejeros que quieren llamar su atención y ganarse una o dos monedas, pero el artista del viernes no se molestó en pasar el sombrero. Paul McCartney no necesita el dinero. Pero al parecer todavía busca la emoción de una presentación en vivo y el aplauso de los fans que lo adoran. El ubicuo ex Beatle…