En su conferencia mañanera de hoy, el presidente lanzó un desafío con la confianza y el desdén que ya se han vuelto su marca registrada: «Demuestren que mis hijos son corruptos». ¡Vaya reto! Porque, querido lector, lo que ya es públicamente conocido no necesita demostración. Que sus hijos estén envueltos en sombras de corrupción es un secreto a voces. Lo que realmente se exhibe cada mañana desde el púlpito presidencial…