Así como una vez un padre le enseñó a sus hijos a manejar un auto, ahora son los chicos quienes guían a los adultos en el uso de los smartphones. Este cambio en la forma de transmitir tradiciones abrió una aparente grieta generacional: los jóvenes son digitales y los adultos, analógicos. Sin embargo, un estudio reciente demostró que hay algo falaz en la premisa. Los mayores no sólo son los que pagan por…