¿A cuantos nos ha pasado alguna vez, el ser el mejor amigo de la niña que nos encantaba? Seguro por lo menos una vez en la vida te ha sucedido; eso de que: «dame un consejo, oye que hago si… y tu que piensas, oye lo otro» y poco a poco nos vamos convirtiendo en su confidente y dejamos a un lado la razón por la que nos acercamos a ella… ser algo más que amigos.