Los titulares de hoy parecen salidos de una novela distópica. En un mismo rancho del occidente mexicano, se entrena, se tortura, se mata… y aún así las autoridades insisten: «no hay indicios de que haya sido un campo de exterminio». ¿Qué más necesita haber? ¿Una placa de bronce que lo declare oficialmente? García Harfuch asegura que el rancho Izaguirre —donde el CJNG torturaba y ejecutaba a víctimas— no califica como…