La noticia de que un funcionario público cobró entre 300 y 1000 pesos a peregrinos para llegar a la Basílica de Guadalupe no solo indigna, sino que revela el nivel de descomposición ética que permea ciertos sectores del servicio público. Este individuo, encargado de garantizar la seguridad y el libre tránsito de los fieles, utilizó su posición para lucrar con la fe y devoción de miles de personas que cada…