Cómo superar los primeros meses de convivencia
La mala convivencia y los problemas pueden arruinar una relación. Te damos unos pequeños consejos para que superes los primeros meses viviendo juntos.
Por fin ha llegado el momento que tanto estabas planeando, vivir juntos bajo el mismo techo; han encontrado un buen lugar y ya tienes pensada hasta la decoración. Todo son ganas e ilusión al principio. De repente, algo cambia: llegan las primeras discusiones, los primeros problemas y malentendidos y lo que iba a ser un cuento de hadas se convierte en un ambiente tenso y hostil que te hace reconsiderar tu relación. Te desanimas y piensas que quizá se ha acabado el amor o que son incapaces de vivir juntos.
Sin embargo, no hay que ser tan radical. La convivencia es complicada cuando no se está acostumbrado a vivir en pareja. De repente tener alguien con quien compartir todo nuestro espacio (y no sólo de manera ocasional, sino constante) y que vea toda nuestras caras a todas horas del día puede llegar a agobiarnos. Pero no puedes pensar que una convivencia complicada arruinará todo el trabajo que has hecho en la construcción de una sólida relación.
De hecho, vivir con tu pareja puede ser una maravillosa experiencia si aprendes a ser paciente y comprensivo. Será en esta nueva etapa en la que realmente conocerás a pareja, sus defectos y virtudes, manías, malos hábitos, etc.
Y por eso debes tener en cuenta algunas claves que ayudarán a que los pequeños detalles no hagan mella en tus ganas de seguir adelante con la relación.
Si te cansas de la rutina, lucha por acabar con ella. Uno de los grandes peligros que corre la pareja es darse cuenta de que la chispa se ha apagado porque ya no tienen nada de emoción ni nada que compartir. Pero si se apaga la chispa es porque ustedes lo permiten: las sorpresas y los pequeños detalles románticos no deben olvidarse nunca.
Así que prepara una cena a la luz de las velas que no se espere, hazle un pequeño regalo sin necesidad de que sea una fecha especial, o simplemente déjale una notita en la que le cuentes cuánto lo amas un día cualquiera.
Otra de las palabras fundamentales que siempre debes tener en cuenta en la convivencia es tolerancia. Está claro que te molesta que sea tan desordenado y que jamás tienda la cama, por ejemplo. Pero a él también le molesta que no le dejes una noche para que esté con sus amigos tranquilamente. Ambos tienen que ceder. Si ninguno de los dos accede a esos pequeños cambios, no lograrán ningún avance y la crisis será inevitable. Peor aún será si sólo uno de ustedes cambia lo que su pareja le pide mientras que él o ella no hace nada por cambiar sus manías.
Además, debes tomar en cuenta que cuando pasas a vivir día a día con tu pareja habrá días mejores y peores. Un mal día en el trabajo puede provocar que llegue a casa de mal humor, pero ten en cuenta que lo mismo te puede pasar a ti. Una vez más, intentar que estos malos días no afecten a la relación en general depende de los dos: tienen que demostrar que están el uno para el otro y que se apoyan en todo momento.
La comunicación se convierte en remedio de los problemas. No sirve de nada que te guardes todo aquello que te molesta hasta explotar cuando no puedas más. Será de más utilidad si cada vez que hay algo que a uno de los dos le siente mal se lo dice al otro. De ese modo, no llegará el temido momento de una discusión en la que se empiecen a sacar problemas y resentimientos de meses atrás.
Con estos pequeños consejos, lograrás tener una placentera convivencia, además de llegar a una relación fuerte y llena de confianza, mucho más difícil de romper.
Fuente: mujerdeelite.com
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