Hasta que la tecnología nos separe
Sabemos que la tecnología mejora nuestra calidad de vida, pero también tiene el potencial y el poder de arruinar una relación de pareja. Entérate cómo es que esto ocurre.
Antes las cartas de amor eran lo más preciado que una pareja podía atesorar, un vínculo sagrado y un recuerdo para toda la vida. Significaban detalles y compromiso para con la otra persona, pero sobre todo, las misivas de amor eran enviadas en momentos en que por alguna razón estaban lejos uno del otro.
Pero de eso ya han pasado muchos años y probablemente a las generaciones de hoy más que parecerle romántico, pueda parecerles bastante cursi.
Y es que claro, hoy la vida es mucho más simple: un mensaje de texto o un correo electrónico para hacerle saber al otro que lo queremos o que estamos pensando en él. Todo suena bien, como si la tecnología fuera nuestro mejor aliado… pero tal vez no lo sea del todo. Hay ciertas actitudes “tecnológicas” que pueden arruinar por completo una relación de pareja o cuando menos hacerla tambalear. Léelas e identifícate.
El problema de la TV
Antes el televisor unía a la familia en torno al moderno y entretenido aparato; sin embargo, hoy puede ser causante de peleas históricas entre una pareja.
Ee él quien suele quedarse embobado frente a la pantalla sin prestarle atención a ella, o ella la que se siente disminuida porque él siempre maneja el control remoto y elige qué ver.
Facebook, el muro de los lamentos
Ahora casi todos tenemos al menos una cuenta en Facebook, por lo tanto, es probable que nuestra pareja también sea dueña de un espacio en la red social.
Los problemas comienzan cuando la relación aún no es oficial y uno de los dos quiere cambiar su estado a “en una relación” mientras que al otro prefiere seguir siendo virtualmente “soltero”.
Tras eso comienzan las discusiones, ya que uno no escribe en su muro o porque escribe en el de otras personas. Es probable que la otra persona visite más nuestro Facebook que el propio para saber qué tan bien nos comportamos, con quién hablamos, etc.
También existe la posibilidad de ser etiquetados en fotos en las que nunca debiéramos haber estado, o que uno de los dos tenga una cuenta falsa. Todo empeora si él o ella quiere tener nuestra contraseña o, aún más terrible, si la averiguan por ellos mismos y tienen acceso a nuestros mensajes privados. Seguro habrá problemas.
El celular
Parece que «entretenerse» con el iPhone o BlackBerry consume más tiempo que las conversaciones que podamos tener con nuestra pareja. Así que mientras más multitarea sea nuestro equipo móvil, mayores complicaciones traerá consigo
¿No te ha pasado que de pronto estás teniendo una conversación seria y suena el celular? No hay nada más irritante que ver a la pareja dejar de hacer lo que están juntos por ir a contestar el teléfono.
El correo y otras adicciones
Que nuestra pareja adopte una actitud invasiva y lea nuestro correo electrónico o mensajes de texto, es otro de los factores que desencadenan grandes discusiones.
Además, no podemos dejar afuera al omnipresente e indispensable MSN. Muchas veces él o ella suele enojarse cuando uno tarda mucho en contestar, por tener un extraño nickname o por «actitudes sospechosas» como conectarnos invisible o usar la webcam con otras personas.
Fuente: estilohoy.com
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