La Apple Card ante el sexismo y la polémica
Acusan al algoritmo de conceder a un hombre 20 veces el crédito de su mujer
Cuando Apple presentó tu propia tarjeta de crédito, la Apple Card, en colaboración con Goldman Sachs, aquello parecía un primer pero contundente paso de la empresa en el ámbito financiero. El producto, como suele suceder en Apple, generó una gran expectación.
Ahora la polémica rodea a dicha tarjeta: David Heinemeier Hansson (@DHH), un influyente desarrollador -creó Ruby on Rails y es CEO de Basecamp- ha criticado duramente a Apple por concederle la Apple Card a él y a su mujer, pero haciendo que ella tenga 20 veces menos crédito que él aun estando ambos en la misma situación. Acusa a Apple de no tomar cartas en el asunto y sobre todo ha reimpulsado el debate sobre esos oscuros algoritmos propietarios que creemos que son perfectos y omnipotentes, que controlan nuestras vidas y que pueden ser subjetivos y tener prejuicios. En este caso, afirma DHH, el algoritmo es «jodidamente sexista».
Algoritmos sexistas
Los mensajes de Heinemeier Hansson en Twitter la semana pasada mostraban una situación paradójica: están casados desde hace años en régimen de gananciales, declaran a la Hacienda estadounidense de forma conjunta y de hecho su mujer es la que es estadounidense: él es danés y consiguió el visado de residencia hace años.
A pesar de todo eso, confesaba, «el algoritmo de caja negra de Apple cree que yo merezco 20 veces el límite de crédito que ella». La crítica era dura y contundente, y destacaba que incluso cuando ella paga ese límite por completo antes de tiempo y cubre esos gastos, la tarjeta no le deja hacer más gastos hasta el siguiente periodo de facturación.
El problema no solo es Apple, sino la confianza ciega de los empleados -e incluso de muchos de los que respondían en Twitter- en un algoritmo creado para determinar a quién se le concede la tarjeta, a quién no, y con cuánto crédito contarán esas personas a las que se les concede.
Los propios empleados del servicio de atención al cliente de Apple no lograron resolver el problema, a pesar de responder rápidamente al problema y ser amables con la queja: no daban respuesta, y cuando lo hicieron -debido a la presión mediática- acabaron dejando el crédito de su mujer como el de él sin más. Cuando se pusieron en contacto de nuevo con el servicio técnico para tratar de averiguar qué había pasado, los empleados respondieron que no sabían que había pasado «pero le juro que no estamos discriminando, es el algoritmo, simplemente».
EL ALGORITMO
Esa explicación fue lo que más enfureció a Heinemeier, que se mostraba frustrado porque «nadie entiende EL ALGORITMO. Nadie tiene la capacidad de examinar o chequear EL ALGORITMO. Y a pesar de ello, toda la gente con la que he hablado tanto en Apple como en Goldman Sachs están TAN SEGUROS que EL ALGORITMO no está sesgado ni discrimina en forma alguna. Eso es lo que yo llamaría un buen manejo de la disonancia cognitiva».
Esa fe ciega en el algoritmo por parte de los representantes de Apple y de los usuarios es lo realmente preligroso para el CEO de Basecamp, que añadía que «también es una mierda que eligieran incrementar el límite de mi esposa sin tratar de ir nunca a la raíz del problema. Vamos, esencialmente, a sobornar a un bocazas en Twitter, y así no tendremos que examinar nuestra fe defectuosa en EL ALGORITMO».
Heinemeier incluso se gastó 50 dólares para que él y su mujer supieran exactamente cuál era su puntuación de crédito, una medida de la confianza que las entidades bancarias y de crédito tienen en esa persona en general. Con ella, por ejemplo, se establece la probabilidad esperada de que esa persona pagará sus facturas.
Este tipo de puntuaciones se usan en diversos países europeos y son especialmente comunes en Estados Unidos, donde por ejemplo entidades como la tristemente célebre Equifax -afectado por el que se considera como el mayor robo de datos personales de la historia- gestiona esa información crítica.
Pues bien: la esposa de Heinemeier tenía aún más puntuación que él, algo que se repetía en otros casos de gente que le respondía en Twitter con situaciones similares.
Hasta el propio Steve Wozniak, cofundador de Apple, afirmaba que le había pasado lo mismo con su mujer. Él obtuvo 10 veces el crédito que había recibido su mujer aun cuando no tenían cuentas o activos separados. «A pesar de ello es difícil contactar con alguien humano para corregirlo. Gran tecnología en 2019».
FUENTE: xataka.com
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