30 años de la primera conexión a Internet en México
Fue un 20 de julio de 1989 cuando se realizó la primera conexión a Internet en México, este fue el primer mensaje que fue enviado
El 20 de julio se cumplieron 30 años desde que México tuvo la primera conexión a Internet.
Para entender tal actitud —explica la académica— es preciso remontarnos a la segunda mitad de los 80, es decir, a tiempos donde las computadoras no eran parte de nuestro día a día y en la cual se creía que eran instrumental de laboratorio que sólo servía para analizar datos, calcular cifras y resolver ecuaciones. “Bajo esta lógica, quienes no se dedicaban a la ciencia le encontraban muy poco sentido a que dos aparatos, en enclaves geográficos remotos, se pusieran en contacto y se compartieran números”.
Sin embargo, cada vez era más evidente que las telecomunicaciones mexicanas comenzaban a quedarse muy chicas ante un mundo progresivamente más complejo, como había constatado la profesora Koenigsberger a finales de los 80, en sus múltiples visitas al observatorio de San Pedro Mártir, donde para mantenerse en contacto desde lo alto de la sierra, incluso en situaciones de vida o muerte (como cuando una fuerte nevada cortó los caminos y dejó a la instalación sin combustible para calefacción ni comida), era preciso recurrir a la radio de onda corta, o como cuando incluso estando ya en la ciudad de Ensenada no podía telefonear al Distrito Federal debido a lo caro de hacer llamadas de larga distancia.
Hasta podríamos remontarnos pocos años atrás, a 1985, tras el sismo, cuando la gente iba a los aeropuertos en busca de azafatas y pilotos para entregarles cartas dirigidas a sus parientes, ya que la infraestructura de comunicaciones había colapsado y no había forma de contactarse con el extranjero. Yo no estaba en México el 20 de julio de 1989, cuando esa primera conexión a la internet, pero aquellas palabras enviadas al mundo tenían mucho de cierto, pues eso fue un gran paso no sólo para la UNAM, lo fue para el país
La antena que posibilitó la primera conexión de México a la internet aún está anclada a la azotea del Instituto de Astronomía. Ya no funciona, su enorme plato color blanco y de 3.7 metros de diámetro luce una pequeña perforación provocada por el impacto de un rayo y su abandono es tal que hay quienes proponen rescatarla como objeto histórico; sin embargo, pese al poco mantenimiento que recibe, “en su momento nos costó 100 mil dólares, algo que para esos tiempos era una verdadera fortuna”, señala la profesora Koenigsberger.
A decir de la académica, es preciso recordar que los años 80 estuvieron marcados por una severa crisis económica que elevó el dólar a tal punto que, de los 22 pesos en los que se ofertaba en 1979, alcanzó los 638 en 1986 y de ahí saltó a los dos mil 289 pesos en 1988.

Además, a ello se sumaba la complicada situación de la UNAM, que apenas salía de la huelga estudiantil de 1987 impulsada por el CEU y que que lidiaba con las tensiones derivadas del realizar un Consejo Universitario que se adelantaba bastante rápido, por lo que el obtener dicha suma no fue una tarea fácil y mucho menos rápida.
Sobre cómo se le ocurrió presentar esta propuesta a las autoridades de la UNAM, Gloria Koenigsberger refiere que todo se remonta a 1986, cuando visitó el Goddard Space Flight Center de la NASA y se enteró de que muchos astrónomos no necesitaban viajar a Maryland —como hizo ella— para reducir los datos de sus observaciones, pues podían conectarse remotamente a la Space Physics Analysis Network (o red SPAN) y realizar todo ese trabajo desde la lejanía.
¨Yo deseaba hacer algo similar y escribí a la NASA sin recibir respuesta, ya que ella sólo le contesta a sus pares y en México no había contraparte para la agencia espacial. Quien nos contactó fue la National Science Foundation (NSF), poseedora de una red satelital propia, la NSFnety, al corroborar que universidades como la de Massachussets usaban el telescopio de San Pedro Mártir, y que muchos de nuestros astrónomos colaboraban con los suyos, nos invitaron a sumarnos y nos dieron instrucciones sobre qué hacer¨
No son pocas las publicaciones que le han acomodado a Gloria Koenigsberger el epíteto de “la mujer que introdujo la internet a México”, descripción que suele tomar con reservas porque, como ella misma dice, “la tecnología estaba ahí y yo no la introduje. Lo que sí hice fue moler y molera mis compañeros para hacer posible esta primera conexión, pues sabía que sería de gran valía científica”.
Como protagonista de la irrupción de la internet en el país y espectadora privilegiada de su evolución, la académica opina que el aspecto más positivo es que todos tenemos un contenedor en donde arrojar nuestras dudas e inquietudes. “Por ejemplo, antes si requería un artículo de revista para una investigación debía solicitarlo por escrito, alguien más lo localizaba y, tres semanas después, me llegaban unas fotocopias, pero yo ya había olvidado para qué las quería en un principio. Hoy no es así, tan sólo me basta teclear en Google la información que deseo y la tengo al instante”.
No obstante, a decir de la astrónoma, así como hay aspectos luminosos de la red también los hay muy oscuros, porque el ciberespacio se ha vuelto un terreno fértil para la propagación de bulos, timos y noticias falsas, así como un sitio donde a cada minuto se vulnera la privacidad de las personas.
Fuente: Excelsior
Temas: 30 años, Acceso a Internet, internet, primera conexion, UNAM
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