Amar a la antigua

Que te envíe flores sin esperar una fecha especial, que te dedique una canción romántica y te escriba palabras bonitas.
Antes de que existiera Facebook, el amor tenia otro significado, y es que antes de que lo mas importante fuera presumir que tienes pareja, el amor se vivía y inspiraba.
Los tiempos cambian y también, las costumbres y modos de actuar en una relación. Antes, para que existiera un noviazgo, el hombre tardaba más en declararse a una chica. Le escribía cartas o poemas de su puño y letra, le enviaba flores, la trataba con dulzura y cariño; todo era válido a la hora de conquistarla.
Nadie niega que con el correr de las décadas se generan transformaciones e innovaciones. Pero la esencia del amor no debería alterarse jamás. Un hombre tierno, que te vea de frente y no más abajo, que exprese su cariño respetuosamente, con bellas palabras, que le quiera a la persona que hay en vos y no solo a tu cuerpo, que recuerde las fechas importantes y te agasaje con pequeños detalles. Este es el retrato del muchacho más buscado.
Al parecer, quedan pocos y a pesar de que por pensar de esta manera algunos sostengan que pedís demasiado y te tilden de ingenua, por ahí debe haber uno que al menos se asemeje al príncipe azul, al galán con modales antiguos.
Ahora, en cambio, con los mensajes de texto, las redes sociales, el correo electrónico, la comunicación se volvió más fría, seca y poco sincera. Porque en la distancia uno puede decir miles de cosas verdaderas o falsas; sin embargo, es distinto conversar cara a cara, mirando fijamente a los ojos, expresando al instante lo que salga del corazón.
Es cierto que la tecnología otorga muchas facilidades en cualquier ámbito; no obstante, hay que reconocer que también divide a la gente, en especial a aquellas personas que son tan adictas y viven tan conectadas al Facebook o Twitter a través del celular porque provoca que ni siquiera se pueda conversar con ellas.
Una tarde con mi abuela, se cayó la tapa de su azucarera principal, y ella, con su avanzada edad se inclinó para recoger con la mano los pedacitos, los levantó uno por uno, posteriormente se sentó en el comedor de domingo, con una botellita de goma, y comenzó a armar con dedicación los pedacitos de la tapa de aquella antigua azucarera.
La miré y le dije: abuela, no es necesario, yo te compraré una azucarera nueva para que no tengas que pegar esa. Ella, sonriendo y sin quitar la mirada de la tapa que pegaba, me dijo: ya los jóvenes no entienden el valor de las cosas, esta azucarera nos la regalaron a su abuelo y a mí cuando nos casamos, y en esa época no teníamos mucho, así que aprendimos que cuando algo se rompía no era necesario correr a remplazarlo por algo nuevo, sino que siempre hay que buscar todas aquellas maneras de repararlas.
El amor a la antigua como el que vivieron tus abuelos y padres, en donde se regalaban ramos de rosas y la expetativa de poder ver a esa persona y no solo dando likes o me encanta. La añoransa de conocer a una persona en vez de enviarse mensajes de whatsapp por las mañanas, despertarse con una llamada y escuchar de su voz los buenos días, o que por las noches en vez de mandar un emoticon, llame y pasar horas y horas diciéndo todo lo que se quieren, por más cursi que sea.
Fuente: Upsocl
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Una tarde con mi abuela, se cayó la tapa de su azucarera principal, y ella, con su avanzada edad se inclinó para recoger con la mano los pedacitos, los levantó uno por uno, posteriormente se sentó en el comedor de domingo, con una botellita de goma, y comenzó a armar con dedicación los pedacitos de la tapa de aquella antigua azucarera.
