¿Sexo y comida en clandestino?
Hasta hace poco, cuando una pareja quería comer algo en un hotel de paso, antes o después del tiki-tiki, chaca-chaca, el acostón o el prau-prau, como le quieras decir… debía conformarse con picar un paquete de botana, pedir un tostado mixto o, en el mejor de los casos, una pizza recalentada o fría.
Ahora las cosas son distintas en los hoteles de alojamiento temporal de Buenos Aires: se puede comer sushi, hay cavas de vinos Premium, platos de autor y hasta repostería y postres sofisticados. En fin, nada que uno no pueda conseguir en un restaurante de alto nivel, por ejemplo, Palermo o Puerto Madero de la capital argentina.
Ocurre que de unos años a la fecha son cada vez más las personas que van a un hotel de paso a saciar la pasión… pero también a comer.
Este fenómeno va en consonancia con la sofisticación de este particular nicho de la hotelería. Hasta hace no demasiado tiempo los albergues transitorios eran lugares semi-ocultos, que servían únicamente como un espacio para revolcarse, pero ahora son verdaderos centros de entretenimiento. Si antes su calidad se medía por si tenía o no cama de agua o jacuzi, ahora la última moda es competir por quien ofrece el mejor servicio gourmet.
Según fuentes del sector, al menos 50 de los 200 establecimientos que son socios de Capral (la cámara sectorial que aglutina a los propietarios de hoteles y alojamiento), tienen un chef in situ o bien contratan servicios de catering externo, muchos de ellos especializados en barras de sushi.
«Brindamos un servicio completo. En vez de comer afuera y venir luego al hotel, proponemos un ‘dos en uno’: almorzar o cenar, y hacer el amor», expresan en Dissors, uno de los hoteles que marca tendencia en el rubro.
Pero esta modalidad, no sólo es indicio del alto grado de sofisticación de los clientes, sino que además blanquea un tema tabú. En Autotel, alojamiento de Caballito, lo explican claramente: «La gente quiere comer, pero como la mayoría viene en situación de ‘trampa’ no puede salir, de modo que lo hace aquí». Los amores pirata, agradecidos, claro!
De esta forma, las salidas sociales de las parejas argentinas empiezan a cambiar de formato. Nada de pagar la cuenta apurados y salir ardientes del restaurante en busca del «5 letras» más cercano. Ahora.
Temas: 5 letras, albergue temporal, amores clandestinos, auto hotel, hotel de paso, moteles
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