María Félix, 100 años de su primer nacimiento
Octavio Paz decía de María que había nacido dos veces: “Sus padres la engendraron y después ella se inventó a sí misma”. “Ser ‘La Doña’ es como un sueño”, aceptaba ella.
María Félix, fue una actriz mexicana. Es considerada una de las figuras femeninas mas importantes de la llamada Época de Oro. Fué considerada una de las mujeres mas bellas del cine de su tiempo, y uno de los máximos mitos eróticos del cine de habla hispana.
Es verdad que María de los Ángeles Félix Güereña (Álamos,Sonora, 8 de abril de 1914-Ciudad de México, 8 de abril de 2002) no es la única mexicana que ha figurado en el cine internacional. Antes, en la década de 1930 del siglo pasado, Dolores del Río triunfó en Hollywood, a donde María no quiso ir. Hoy, también es verdad, Salma Hayek se mueve ligera de blockbuster en blockbuster.
Pero cierto es también que ninguna mexicana después de María ha logrado un enamoramiento platónico masivo que ponga a sus pies al pueblo, pero también a artistas de la talla de Diego Rivera o intelectuales como Carlos Monsiváis.
El Premio Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz decía de María que había nacido dos veces: “Sus padres la engendraron y después ella se inventó a sí misma”.
El escritor -quien nació hace 100 años igual que ella, pero murió cuatro antes- se refería al momento clave de la vida pública de María: los 29 años, cuando se mimetizó para siempre con el personaje de la indomable “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, tras interpretarlo en el cine.
Ahí nació «La Doña», mujer insumisa de garbo incomparable, cuyo culto alimentó ella misma con un discurso de empoderamiento de las mujeres, desprecio de las banalidades y fascinación por la idolatría a sí misma.
Su fama cosmopolita se extendió de México a España, Francia, Italia y Argentina en la década de 1950, que parecen más lejanos de lo que son porque el concepto de globalización aún no cambiaba el paradigma de la fama mundial.
María, ciudadana del mundo, fue además y sigue siendo ícono de estilo, inspiración de Dior, Valentino, Chanel, Yves Saint Laurent, Balenciaga, Hermes y Cartier; musa de Orozco y Carrington; inspiración de José Alfredo y Juan Gabriel.
Su personalidad fue el sello de su marca personal, su sombrero y su puro fueron símbolos, y no accesorios. Pero esto no fue suficiente.
“Soy una improvisada”, reconoció en aquella charla. “Pero me apuré a aprender porque vi que tenía mucho éxito”, me aseguró.
“Yo nunca estuve en escuelas de arte dramático ni nada, aprendí al paso de la vida, lo que me ensañaban mis papeles, mis roles, la gente buena que trabajó conmigo; por ejemplo, yo no sabía hablar francés, pero aprendí para trabajar”.
Lejos de actuar como un maniquí, María se mostró siempre impecable, siempre glamourosa, siempre perfecta, montada en su papel toda la vida.
Fuente: El cine mexicano no tiene ni tendrá otra diva, Opinión, CNN
#MaríaFélix | Revolucionaria, indígena, dura, los papeles de La Diva http://t.co/xEMSnlVOsq (Getty Images/Archivo) http://t.co/bD0D6ial3z
— CNNMex (@CNNMex) abril 7, 2014
Temas: 8 de abril de 1914, María de los Ángeles Félix Güereña, María Félix
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