El miedo también entra por la red
El miedo también entra por la red |Por Max Adame | #DesdeFeelingMx | He estado viendo reportes de ataques informáticos contra cadenas de supermercados en Europa. Y hay algo inquietante en esas noticias: para alterar nuestra vida cotidiana ya no hace falta destruir un edificio. Puede bastar con impedir que funcionen los sistemas que permiten cobrar, recibir pedidos y distribuir mercancía.
Nuevos ciberataques a supermercados europeos
Supermercados de siete países europeos reportaron ataques a los sistemas de control de temperatura de sus refrigeradores y congeladores. Los dispositivos fueron reprogramados para descongelarse durante la noche, lo que reavivó los temores por el ciberataque ocurrido en Francia hace varias semanas. El Comisario Europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, calificó los hechos como "un intento deliberado de interrumpir el suministro de alimentos de Europa".
#dwnews
— DW Español (@dw_espanol) November 3, 2026
Uno llega al supermercado pensando en leche, huevos y tortillas. Difícilmente imagina que la posibilidad de llevarlos a casa también depende de servidores, contraseñas, proveedores tecnológicos y personas encargadas de protegerlos.
Hasta que algo falla.
En abril de 2025, la cadena británica Marks & Spencer suspendió la recepción de pedidos en sus páginas y aplicaciones mientras atendía un incidente informático. Sus establecimientos permanecieron abiertos, pero una parte de su operación quedó interrumpida. Meses después, la empresa explicó que su respuesta al ataque había requerido desconectar sistemas de gestión de almacenes, con consecuencias para distintos servicios de compra.
Un ciberataque causa pérdidas de 250 millones a la cadena de supermercados británica Marks & Spencer https://t.co/OB4M9azO41
— EL MUNDO (@elmundoes) May 22, 2025
La cooperativa británica Co-op también sufrió un ataque en 2025. En su actualización de resultados publicada en marzo de 2026, calculó un impacto directo de aproximadamente ochenta y seis millones de libras. Detrás de esa cifra hay una lección: la seguridad informática forma parte del funcionamiento de un negocio que abastece a comunidades enteras.
National Cooperative Bank’s NCB Co-op 100 reports $309 billion in combined 2025 revenue among the nation’s top 100 cooperatives. Six grocery co-ops made the list.
#GroceryNews #Cooperatives #TheShelbyReport @WakefernFood #associatedwholesalegrocers
https://t.co/KCoRUXnIIu
— The Shelby Report (@theshelbyreport) November 2, 2026
El Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido advirtió que los incidentes contra el comercio debían servir como llamada de atención para todas las organizaciones. Su mensaje incluyó tres obligaciones que suelen separarse equivocadamente: prevenir, responder y recuperarse. Porque ninguna defensa ofrece garantías absolutas, pero sí podemos exigir que exista un plan para cuando sea vulnerada.
Delincuentes y estados usan más IA para ampliar ciberataques; la tecnología obsoleta deja servicios clave expuestos, según el jefe de ciberseguridad del Reino Unido. https://t.co/RDBFCYSULz
— euronews español (@euronewses) November 3, 2026
Aquí aparece una palabra que exige cuidado: terrorismo.
El terrorismo puede utilizar herramientas digitales. También puede buscar el miedo y la alteración de servicios esenciales. Sin embargo, llamar terrorista a cualquier delincuente informático confunde fenómenos que debemos investigar con precisión.
Un grupo puede atacar para extorsionar. Otro, para robar información. Otro puede buscar desestabilizar, sabotear o intimidar por razones políticas. Los efectos pueden parecerse desde la fila de una tienda, pero la intención, los responsables y las respuestas necesarias pueden ser diferentes.
Que una acción produzca terror no basta, por sí solo, para demostrar terrorismo.
¿Por qué varios gobiernos piden almacenar agua, comida y medicamentos?
Entre tensiones internacionales, ciberataques y alertas de emergencia, crece la preocupación. ¿Hay motivos para alarmarse o solo se trata de prevención? https://t.co/QkltmlgA7v
— Guillermo Ortega Ruiz (@GOrtegaRuiz) November 3, 2026
Esa precisión fortalece la denuncia. Nos obliga a preguntar quién atacó, qué buscaba, cómo entró y qué falló. La etiqueta más escandalosa nunca debería sustituir la investigación.
La preocupación crece cuando dejamos el supermercado y pensamos en electricidad, agua, hospitales o telecomunicaciones. La Oficina de Rendición de Cuentas del gobierno estadounidense ha documentado riesgos informáticos para la red eléctrica, aunque también advierte que existen incertidumbres sobre la magnitud de los apagones que podría provocar un ataque. Hay motivos para prepararse; las consecuencias exactas no pueden darse por hechas.
Extraño apagón en Washington DC que afecta al Departamento de Estado, el Banco Mundial y el FMI, afectados por un, dicen, fallo eléctrico.
Un importante corte de suministro eléctrico ha dejado sin luz a parte del centro de Washington, a escasa distancia de la Casa Blanca.
La compañía Pepco ha comunicado una incidencia en su subestación de I Street, en el barrio de Foggy Bottom, que ha afectado inicialmente a unos 1.176 clientes.
Entre los edificios afectados figuran instalaciones del Departamento de Estado, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Universidad George Washington, que ha tenido que suspender sus clases.
La situación ha obligado a intervenir a los bomberos después de que comenzara a salir humo de varias alcantarillas en H Street NW y también se han registrado semáforos fuera de servicio y problemas de circulación.
¿QUÉ HA PROVOCADO EL APAGÓN?
Pepco investiga una avería en su infraestructura eléctrica. Por ahora no ha determinado públicamente qué componente falló ni qué originó el incidente.
Tampoco existe ninguna confirmación de que se trate de un sabotaje o un ciberataque, pero curiosamente este suceso se produce a pocas horas de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre y se junta con los hackeos a las neveras de supermercados en Europa….¿casualidad?…no lo se, pero lo cierto es que a estas horas, hora Española, la luz no ha vuelto y hablamos de la capital de los EEUU. https://t.co/DV8TshNL7G
— (@mysteryWN) November 2, 2026
Por eso debemos mirar con atención esos videos que anuncian escenarios como un apagón de noventa días en Estados Unidos.
En octubre de 2026 se difundieron reportes sobre FORTRESS, una iniciativa del Pentágono para fortalecer la autonomía de sus instalaciones militares frente a interrupciones de infraestructura y suministros. Ese contexto de preparación no demuestra que exista un apagón nacional anunciado ni permite ponerle fecha a una catástrofe.
Un plan de contingencia describe aquello para lo que una institución quiere estar preparada. Convertirlo en profecía es un salto que necesita pruebas.
Y las redes suelen premiar precisamente ese salto: una torre eléctrica, música de suspenso, una cifra enorme y una pregunta alarmante. La incertidumbre se convierte en espectáculo; el miedo hace el resto.
Informar exige más trabajo. Hay que distinguir un incidente comprobado de una hipótesis, una advertencia de un pronóstico y una vulnerabilidad de un colapso inevitable.
También hay que exigir respuestas concretas a gobiernos y empresas. ¿Cuánto tardarían en restablecer sus servicios? ¿Han probado sus respaldos? ¿Pueden seguir atendiendo funciones esenciales mientras recuperan sus sistemas? ¿Quién explica a los usuarios qué ocurre y qué deben hacer?
Participamos en la Expo Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Baja California en #Ensenada como parte de nuestras actividades de vinculación comunitaria. Acercamos a los jóvenes al sector energético al mostrar cómo operan nuestros proyectos en #BajaCalifornia, qué tecnologías utilizan, qué necesidades energéticas atienden y cómo aportan al desarrollo de México. @UABC_oficial
— Sempra Infraestructura (@SempraInfra_MX) October 29, 2026
En Ensenada, estas preguntas tienen sentido aunque los ataques documentados hayan sucedido a miles de kilómetros. Nuestra vida también depende de servicios conectados. Modernizar una administración implica cuidar la información, capacitar al personal y prever cómo seguir trabajando durante una falla.
La digitalización se presume en ceremonias. Su calidad se demuestra cuando hay problemas.
Las amenazas han ampliado sus herramientas. La delincuencia puede cerrar una puerta desde otra parte del mundo, y el sabotaje puede empezar mucho antes de que alguien vea humo.
Nuestra respuesta necesita preparación, transparencia y periodismo que compruebe antes de amplificar.
Porque una sociedad informada puede exigir mejores defensas. Una sociedad aterrorizada puede terminar compartiendo cualquier cosa.
Y mientras exigimos que nadie secuestre nuestros sistemas, cuidemos también que nadie secuestre nuestro criterio.
Temas: Ciberataques, Ciberseguridad, desinformación, infraestructura crítica, sabotaje digital, supermercados europeos
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