La familia política es el ADN de Morena, así como la corrupción…
La familia política: el ADN de Morena
Saúl Monreal lo dice sin titubear: “Yo soy miembro de una familia política. A mí nadie me ha dado los puestos, ni me los han heredado”.

Y sin quererlo, resume la esencia de Morena, un partido que hoy, pese a discursos éticos y códigos de conducta, es un árbol genealógico más que una organización política.

Porque en Morena, los apellidos pesan más que los méritos. Zacatecas es el mejor ejemplo: David Monreal es gobernador, su hermano Ricardo es senador, y ahora Saúl aspira a la gubernatura. Todo en familia. Pero no es exclusivo de Zacatecas. En Guerrero, Veracruz, Campeche, Chiapas, Baja California… los círculos familiares, las esposas, hermanos, hijos, sobrinos, cuñados, compadres y amigos son los que se reparten el pastel del poder.
La declaración de Saúl no es una defensa. Es una confirmación. No necesita que le hereden el cargo, porque la herencia ya está implícita en las redes de influencia. Si un apellido abre puertas, si una mesa familiar es también una mesa de estrategia política, si el acceso al partido pasa por los mismos apellidos de siempre, no hace falta que le entreguen las llaves: las puertas ya están abiertas por sangre y lealtad.
Esto sucede, además, en el mismo momento en que Claudia Sheinbaum lanza su carta pidiendo erradicar el nepotismo en Morena. ¿Cómo erradicar algo que está en el ADN del partido? ¿Cómo desmantelar las redes familiares cuando éstas son las que sostienen el control territorial y electoral? La respuesta incómoda es que no quieren, ni pueden. Porque el nepotismo no es un accidente en Morena; es su estructura de base.
Hoy, Saúl Monreal defiende su derecho a competir. Y nadie niega que lo tenga. Pero la pregunta es: ¿compite porque es el mejor preparado, o porque es el último eslabón visible de una cadena de poder que ha convertido a Zacatecas en propiedad privada?
La lógica es clara: si todos en Morena son miembros de una familia política, no es un partido… es un clan. Y en un clan, la lealtad sustituye al mérito, y la sangre pesa más que las urnas.
México no necesita más familias políticas. Necesita ciudadanos libres, no vasallos de apellidos. Mientras Morena no lo entienda, seguirá confundiendo democracia con dinastía.
La dinastía del clan.
Con esa lógica, todo morena son miembros de una familia política. La familia política es el ADN de Morena, así como la corrupción.
— Feeling.Mx (@FeelingMx) May 5, 2025
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