Terremoto en Birmania: más de 1600 muertes y obstáculos para la ayuda internacional

Han llegado los primeros envíos de ayuda a Birmania, pero tendrán que atravesar los desafíos de la guerra civil, los traficantes de armas y los sindicatos de la droga.
El número oficial de víctimas mortales del terremoto que sacudió el centro de Birmania superó las 1600 personas, dijeron el sábado los líderes militares del país, mientras los desesperados trabajadores de rescate se apresuraban para encontrar sobrevivientes y empezaban a enfrentarse a un desastre monumental en una nación ya asolada por la guerra civil.
El potente terremoto se produjo el viernes cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, y los trabajadores voluntarios de emergencias buscaron sobrevivientes entre las ruinas de apartamentos, monasterios y mezquitas. Pasando por encima de tendidos eléctricos derribados y carreteras abolladas, los equipos se afanaban mientras las represivas autoridades militares mantenían un ojo vigilante.
“Hay al menos cien personas atrapadas dentro todavía”, dijo Thaw Zin, una persona voluntaria que estaba sentada frente a una vivienda destruida. “Hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos”.
Se espera que el número de muertos aumente considerablemente, aunque la junta militar de Birmania, que derrocó a un gobierno electo en 2021, ha intentado restringir la información que sale del país. Los modelos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos sugieren que el número de muertos podría superar los 10.000.
El terremoto ha suscitado dudas sobre si los gobernantes militares de Birmania podrán mantenerse en el poder, pues ya han perdido terreno frente a los rebeldes en medio de una sangrienta guerra civil que ha dejado a casi 20 millones de los aproximadamente 54 millones de habitantes del país sin alimentos ni refugio suficientes incluso antes del sismo, según funcionarios de la ONU.
Incluso después de que sucediera la catástrofe, aviones militares de Birmania lanzaron bombas el viernes por la noche sobre una aldea controlada por los rebeldes, Naung Lin, en el norte del estado de Shan. “No puedo creer que atacaran por aire al mismo tiempo que el terremoto”, dijo Lway Yal Oo, residente de Naung Lin.
El terremoto ha suscitado dudas sobre si los gobernantes militares de Birmania podrán mantenerse en el poder, pues ya han perdido terreno frente a los rebeldes en medio de una sangrienta guerra civil que ha dejado a casi 20 millones de los aproximadamente 54 millones de habitantes del país sin alimentos ni refugio suficientes incluso antes del sismo, según funcionarios de la ONU.
Incluso después de que sucediera la catástrofe, aviones militares de Birmania lanzaron bombas el viernes por la noche sobre una aldea controlada por los rebeldes, Naung Lin, en el norte del estado de Shan. “No puedo creer que atacaran por aire al mismo tiempo que el terremoto”, dijo Lway Yal Oo, residente de Naung Lin.
Pero la junta militar también ha reconocido la enorme magnitud de la catástrofe, que provocó el derrumbe de un edificio a 965 kilómetros de distancia, en Bangkok, y envió ondas de choque por todo el Sudeste Asiático. El gobierno militar declaró el estado de emergencia en seis regiones de Birmania, incluidas las zonas controladas por los rebeldes, donde viven millones de personas desplazadas con escasez de internet.
El líder del ejército, el general Min Aung Hlaing, inspeccionó el viernes lugares impactados por el desastre y visitó un hospital improvisado en Naypyitaw, a unos 273 kilómetros al sur de Mandalay, según mostraron los medios de comunicación estatales.
La junta militar, aunque aislada y sometida a sanciones por gran parte del mundo, también hizo un extraordinario llamamiento de ayuda, que algunos empezaron a responder a pesar de los confusos obstáculos logísticos para hacer llegar esa ayuda a los supervivientes.
Los trabajadores humanitarios tendrán que atravesar carreteras colapsadas y regiones devastadas, en un país dividido por una guerra civil a gran escala y por señores de la guerra, traficantes de armas, traficantes de personas y sindicatos de la droga que compiten entre sí. Los expertos dijeron que existe el riesgo de que los militares interfieran en la entrega de la ayuda, e incluso la transferencia de fondos a Birmania es complicada debido a las normas sobre sanciones y movimiento de dinero.
India, que comparte una larga frontera con Birmania, envió 15 toneladas de ayuda y a más de 100 especialistas médicos, dijo su ministro de Asuntos Exteriores, y el primer ministro Narendra Modi dijo que había hablado con el jefe de la junta militar, ofreciendo ayuda a “un vecino y amigo cercano”.
China, que también tiene frontera con Birmania y que ha suministrado armas a la junta militar incluso cuando aumentaban las pruebas de sus atrocidades, envió el sábado por vía aérea al país a decenas de trabajadores de búsqueda y rescate. Pekín también tenía previsto enviar casi 14 millones de dólares en ayuda, incluidas tiendas de campaña, botiquines de primeros auxilios y agua potable, según los medios de comunicación estatales chinos.
Corea del Sur prometió 2 millones de dólares en ayuda, enviados a través de agencias humanitarias internacionales, y el gobierno de Malasia dijo que enviaría dos equipos de 50 personas para apoyar las labores humanitarias.
Pero no estaba nada claro qué tipo de respuesta proporcionarían algunas de las naciones más ricas del mundo, ni cómo lo harían. Aunque el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos “ayudaría”, su gobierno ha tomado medidas para eliminar prácticamente la principal agencia estadounidense de distribución de ayuda, y Estados Unidos, Reino Unido y otros países han impuesto fuertes sanciones a la junta militar.
Incluso para los países más amistosos con los gobernantes militares de Birmania existen grandes obstáculos. Las primeras entregas de ayuda enviadas por India y China se dirigieron a la ciudad más grande de Birmania, Yangón. Tendrían que conducir cientos de kilómetros hacia el norte para llegar a Mandalay y otras áreas más afectadas por el terremoto.
En la zona de la catástrofe, donde las carreteras están dañadas o destruidas y casi no hay electricidad, la gente intentaba abastecerse de combustible y alimentos. Decenas de personas de otras ciudades de Birmania también llenaron sus coches y furgonetas de suministros y se dirigieron a Mandalay, con la esperanza de echar una mano.
Las ambulancias atestaron las calles de Mandalay el sábado, dirigiéndose a un hospital situado a dos horas de distancia que tenía más espacio. Entre los montones de ladrillo, cemento y metal donde dos días antes habían estado edificios, algunas personas empezaron a perder la esperanza.
“Ayer encontramos algunos sobrevivientes, pero hoy las probabilidades son mucho menores”, dijo Ko Thien Win, quien había acudido al lugar donde se encontraba un edificio de departamentos destruido en Mandalay.
Fuente: Nytimes.com
IMPACTANTE |
El momento exacto en que un devastador terremoto empezó a golpear a Birmania, dejando hasta ahora más de 1.600 muertos y casi 4.000 heridos, algunos de ellos graves.
La mujer en imágenes salvó su vida al esconderse bajo el escritorio de una tienda.… pic.twitter.com/Jfg8MW9UqA
— El Nacional (@elnacionalpy) March 29, 2025
Estas son algunas de las imágenes del tremendo terremoto de Tailandia y Birmania.
Rezamos por los fallecidos y sus familias.pic.twitter.com/dbuDHsPNxT— Jóvenes Católicos (@catolicos_es) March 30, 2025
Temas: 1600 muertes, Ayuda internacional, Birmania, terremoto
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