Balacera en calle Primera: ¿Hasta cuándo Ensenada seguirá sangrando?
Ensenada volvió a estremecerse con una escena que, tristemente, ya no sorprende a nadie. La madrugada de este Domingo 30 de marzo, un enfrentamiento armado en pleno corazón de la ciudad —la icónica calle Primera, entre López Mateos y avenida Ruíz— dejó como saldo una vida perdida y cuatro personas más heridas, entre ellas un niño de apenas 13 años.

Era alrededor de las 2:30 de la mañana cuando el C5 alertó sobre detonaciones de arma de fuego. Lo que en otro tiempo habría sido motivo de escándalo, hoy es solo otra crónica policiaca más para archivar. Al llegar los oficiales, encontraron una camioneta GMC Sierra, con un joven de 24 años desangrándose a un costado. Lo llevaron al hospital… pero ya era tarde. Murió.
¿Y qué más? Un joven de 18 años con heridas en ambas piernas. Un menor de edad, baleado en la pierna. Un hombre de 36 años herido en el pie. Otro de 29, en la pierna. Cinco vidas afectadas. Cinco familias sacudidas. Un mismo escenario de miedo, sangre, impotencia y silencio.
¿A esto hemos llegado? A normalizar que en plena Zona Centro —una de las más transitadas y turísticas de la ciudad— se escuchen disparos a mitad de la madrugada. A vivir con la idea de que cualquier noche puede convertirse en tragedia.
Peor aún: que entre los heridos haya un niño. Porque esa es la mayor de las heridas que deja la violencia: la marca que le imprime a una generación que apenas empieza a vivir.
La calle Primera, símbolo de vida nocturna, cultura, gastronomía y convivencia, se convierte una vez más en escenario de muerte. Y no es la primera vez. Ni será la última si las autoridades no hacen algo más que poner cintas amarillas y emitir comunicados fríos.
No basta con acordonar la escena. No basta con contar heridos. No basta con notificar a la Fiscalía. ¿Dónde está la estrategia? ¿Dónde está la presencia disuasiva? ¿Dónde está la política de prevención, no solo de reacción?
A los padres del menor lesionado: ¿qué demonios hace un niño en la zona en la madrugada? ¿Qué explicación puede dar el gobierno municipal, estatal o federal acerca de ello? ¿Qué consuelo puede ofrecer un país que permite que los balazos de madrugada se crucen con la adolescencia?
Es hora de hablar claro: Y si como sociedad seguimos callando, resignados o simplemente esperando a que no nos toque, estamos fallando también.
Desde Feeling.Mx, exigimos lo que el bien común, que hoy llaman bienestar, merece: una ciudad donde se pueda vivir sin miedo, donde las calles no se llenen de sangre, y donde la noche no sea sinónimo de muerte.
Porque una ciudad que normaliza la violencia, se va desangrando en silencio.
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