En México nadie puede ganar más que el presidente… si trabaja en el gobierno.
En México, una política populista estableció que ningún funcionario público puede ganar más que el presidente de la República, cuyo sueldo ronda los $128,000 pesos mensuales (unos $88,000 dólares anuales).
Mientras tanto, en el mundo libre, específicamente en Los Ángeles, el próximo jefe de policía podría ganar más de medio millón de dólares al año.
El contraste no podría ser más marcado. En el país vecino, se justifican estos salarios por competitividad, capacidad de liderazgo y la necesidad de atraer a los mejores talentos para ocupar posiciones clave. En México, en cambio, el gobierno ha priorizado la narrativa del «austericidio propagandístico», muchas veces a costa de la eficiencia y la profesionalización de sus instituciones.
El caso de Jim McDonnell y el valor del talento
La Junta de Comisionados de Policía de Los Ángeles está considerando un salario de $507,509 dólares anuales para Jim McDonnell, próximo jefe del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD). Este salario es $150,000 dólares más que lo que ganaba su predecesor, Michel Moore, y más alto que el del mismísimo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien percibe $400,000 dólares anuales.
¿Es una cifra escandalosa? Tal vez, pero vale la pena observar los resultados que se esperan de un líder de esta magnitud. Los Ángeles enfrenta desafíos críticos en materia de seguridad pública, como el aumento en la criminalidad, la baja moral policial y la urgencia por reclutar nuevos oficiales. En ese contexto, atraer a un jefe de policía con experiencia probada puede hacer una diferencia significativa en la operación del departamento y la seguridad de la ciudad.
En México: ¿austeridad o mediocridad?
En contraste, México ha limitado los salarios de sus funcionarios bajo el argumento de combatir la corrupción y reducir privilegios, pero esta política ha tenido consecuencias no previstas y negativas. Y una escalada de corrupción e impunidad, como ejemplo, SEGALMEX.
Éxodo de talento: Muchos profesionales altamente capacitados han optado por trabajar en el sector privado o en el extranjero, donde sus habilidades son mejor remuneradas.
Falta de competitividad: La limitación salarial también afecta la atracción de expertos internacionales que podrían fortalecer áreas estratégicas como la seguridad, salud o tecnología.
Resultados mediocres: En vez de apostar por la profesionalización, la política de austeridad ha derivado en una administración pública debilitada, con proyectos fallidos y servicios deficientes en salud y seguridad.
¿Qué podemos aprender?
La comparación no busca justificar sueldos exorbitantes, pero sí invita a reflexionar sobre el valor del talento en las instituciones públicas. En Los Ángeles, no sólo se paga por un nombre, sino por resultados concretos: mejorar la seguridad, retener al personal y garantizar que las políticas sean efectivas. En México, en cambio, el discurso de la austeridad ha priorizado la ideología sobre la capacidad, dejando un legado de rezago institucional.
Si bien es cierto que reducir privilegios es importante, no debemos olvidar que los mejores líderes tienen un costo. La pregunta no es cuánto ganan, sino si sus resultados justifican la inversión.
Mientras tanto en México tú, ¿que prefieres, austeridad o eficiencia?
Con información de La Opinión, editorial desde la redacción de Feeling.Mx y La Estación Del Amor.

Temas: Austeridad, Eficiencia, jefe de la policía de Los Ángeles, Jim McDonnell, México, seguridad
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