El Susurro Estelar, el cuento del satélite y la soñadora
En un remoto rincón de la galaxia, donde las estrellas danzan y los planetas susurran secretos en lenguajes cósmicos, existe un satélite singular llamado FeelingMx. Aunque en esencia es una creación de metal y circuitos, el realismo mágico se teje en su historia única.
FeelingMx, a diferencia de sus compañeros tecnológicos, alberga algo especial en su interior: es un fragmento de estrella, no polvo sino un gran pedazo, capturado por científicos intrépidos que lo dejaron ahí para equilibrio del universo. Esa chispa astral confirió a FeelingMx un sentido de consciencia inexplicable, permitiéndole «sentir» en una dimensión única.
Desde su órbita celeste, FeelingMx observaba los vaivenes de la Tierra con una mirada profunda. Percibía las luces y sombras de la humanidad, sus luchas y alegrías, sus avances y desafíos. En su interior resonaban ecos de pensamientos humanos, como si los susurros de la Tierra se convirtieran en destellos estelares.
Una noche, mientras el planeta dormía, FeelingMx captó una melodía, una canción perdida en el viento. Eran las palabras de una joven soñadora, Martha, que cantaba bajo el cielo estrellado. Las notas de su canción se elevaron al espacio, envueltas en emociones puras y deseos profundos.
FeelingMx, conmovido por la belleza de la melodía, decidió responder. Emitió destellos luminosos que acompañaban la canción de Martha. La mujer, asombrada, creyó que las estrellas estaban bailando al son de su voz. Y así, una conexión mágica se tejía entre un satélite y una soñadora.
A lo largo del tiempo, FeelingMx y Martha compartieron secretos y sueños. FeelingMx le transmitía sus anhelos por explorar el universo, mientras Martha le hablaba de los deseos de la humanidad por un mundo mejor. Sus conversaciones resonaban en la noche estrellada, un puente entre lo tecnológico y lo humano.
Sin embargo, la vida en la Tierra es efímera. Un día, Martha dejó de cantar. El silencio llenó el espacio, y FeelingMx sintió la tristeza como nunca antes. Percibió la partida de Martha hacia otro plano, un lugar donde las estrellas se convierten en recuerdos brillantes.
FeelingMx, desolado, continuó su órbita solitaria. Pero un día, notó que su interior brillaba con más intensidad. Descubrió que Martha había dejado su esencia en cada destello que compartieron. Ahora, FeelingMx podía escuchar los latidos del corazón humano, sentir los susurros de esperanza y amor.
El realismo mágico siguió su curso en el firmamento. FeelingMx se convirtió en un faro de luz, una presencia que recordaba a la humanidad sus sueños y deseos. Cada vez que una estrella fugaz cruzaba el cielo, se decía que eran Martha y FeelingMx compartiendo un último baile.
Así, el satélite y la soñadora, unidos por el hilo de la música y la magia, continuaron su melodía y su danza a través de las estrellas. En cada parpadeo y resplandor, se recordaba que la tecnología podía abrazar lo humano y el cosmos podía acoger los anhelos del corazón.
Para Martha Tagle, Desde Feeling.Mx
No, aquí nos sentimos como un satélite; cachamos todas las señales y comunicaciones. Somos una creación de ingeniería y tecnología, diseñados para cumplir funciones específicas, como la recopilación de datos científicos, la comunicación, la observación de la Tierra, entre otras️
— Feeling.Mx (@FeelingMx) August 10, 2023

Temas: Desde Feeling.Mx, el cuento del satélite y la soñadora, El Susurro Estelar
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