{"id":9962,"date":"2011-07-26T10:00:46","date_gmt":"2011-07-26T17:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/?p=9962"},"modified":"2011-07-28T08:37:04","modified_gmt":"2011-07-28T15:37:04","slug":"el-poder-del-dinero-estudio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/9962\/el-poder-del-dinero-estudio.html","title":{"rendered":"El poder del dinero. (Estudio)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/feeling.com.mx\/img\/2011\/07\/MonkeyBusiness.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/feeling.com.mx\/img\/2011\/07\/MonkeyBusiness.jpg\" alt=\"MonkeyBusiness\" title=\"MonkeyBusiness\" width=\"353\" height=\"450\" class=\"alignleft size-full wp-image-9963 img-responsive \" srcset=\"https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2011\/07\/MonkeyBusiness.jpg 353w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2011\/07\/MonkeyBusiness-247x315.jpg 247w, https:\/\/www.feeling.com.mx\/img\/2011\/07\/MonkeyBusiness-235x300.jpg 235w\" sizes=\"(max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/a>En 2005, un art\u00edculo titulado Monkey Business y publicado en el New York Times por Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt me hizo comprender a todos aquellos que sostienen que el dinero es la causa de todos los males. Veamos por qu\u00e9.<\/p>\n<p>El art\u00edculo en cuesti\u00f3n trata sobre el trabajo cient\u00edfico que cierto investigador realiz\u00f3 con monos capuchinos. Estos primates del tama\u00f1o de un beb\u00e9, no destacan por su inteligencia; sus dos grandes pasiones en la vida son: comer y el sexo.<\/p>\n<p>La originalidad del trabajo, realizado por este estadounidense hijo de inmigrantes chinos y llamado Keith Chen, ven\u00eda del hecho de que no era bi\u00f3logo, sino economista. Nuestro protagonista, graduado en Stanford, consigui\u00f3 la colaboraci\u00f3n de una psic\u00f3loga de Yale llamada Laurie Santos, y fue en esta \u00faltima universidad donde ambos se encargaron de ense\u00f1ar a los capuchinos, con grandes dosis de paciencia, el concepto del dinero.<\/p>\n<p>Como \u00e9l mismo sosten\u00eda: \u00abla idea esencial era darle un d\u00f3lar a un mono y ver qu\u00e9 hac\u00eda\u00bb. Chen entregaba peque\u00f1as piezas redondas a los monos; despu\u00e9s, les mostraban bandejas con hasta 12 elementos (uvas, galletas o malvaviscos) que pod\u00edan canjear por sus monedas. Pronto los gustos de cada mono quedaron claros.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, Chen introdujo el concepto de reducci\u00f3n de precio. Cuando por ejemplo, hac\u00edan caer el precio de la gelatina (les daban dos por una sola moneda) los monos compraban menos uvas y destinaban racionalmente m\u00e1s dinero a la gelatina.Poco despu\u00e9s Chen les ense\u00f1\u00f3 un par de juegos con tramonedas. En uno de ellos, primero le daban al capuchino una uva y luego una moneda que, dependiendo de si ca\u00eda de cara o cruz, pod\u00eda hacerles ganar una uva extra. En el segundo de los juegos, al mono comenzaba poseyendo ya la uva extra, que dependiendo del lanzamiento de la moneda pod\u00eda perder o finalmente comer.<\/p>\n<p>Pese a que el juego es intr\u00ednsecamente igual en ambas variedades, los monos demostraron cierta irracionalidad prefiriendo el juego en el comenzaban con las dos uvas a la vista. Para sorpresa de Chen, cuando el experimento se llev\u00f3 a cabo con humanos, las preferencias irracionales del Homo sapiens resultaron id\u00e9nticas en casi la misma proporci\u00f3n que las de los capuchinos.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfentend\u00edan los monos realmente el concepto de dinero? Para descubrirlo Chen se propuso aprovecharse de su apetito sin fondo. Cuando en un experimento se les dio a los monos pepino cortado en rodajas (hasta ese momento se les daba en cubos) un capuchino intent\u00f3 hacer pasar su rodaja por una moneda para comprar algo m\u00e1s dulce. \u00a1\u00bfEl primer mono falsificador?! <\/p>\n<p>Todo parec\u00eda indicar que en efecto los capuchinos conoc\u00edan el poder del dinero, aunque al parecer desconoc\u00edan el concepto del ahorro ya que en toda ocasi\u00f3n canjeaban sus monedas de forma inmediata por comida.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Santos descubri\u00f3 que en ciertos experimentos, los monos hurtaban algunas monedas. Los siete monos participantes compart\u00edan un h\u00e1bitat principal de 21 m3. De tanto en tanto se sacaba a uno de ellos a un reducido h\u00e1bitat secundario donde se experimentaba con ellos. En una ocasi\u00f3n el mono que se encontraba en el h\u00e1bitat de experimentos  tomo una bandeja completa de frutas, la cual lanz\u00f3 por la ventanita hacia el habit\u00e1culo com\u00fan. Tras eso se fug\u00f3 siguiendo a la bandeja, como si fuera consciente de que estaba haciendo algo prohibido. En la misma acci\u00f3n, el mono hab\u00eda perpetrado una especie de atraco al banco y fuga de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Durante el revuelo que se origin\u00f3 en el habit\u00e1culo principal con la llegada de la bandeja, Chen contempl\u00f3 algo con el rabillo del ojo que le dej\u00f3 at\u00f3nito. Recordemos que, el rasgo m\u00e1s definitorio de un capuchino es su insaciable apetito. Sin embargo en un rinc\u00f3n de la jaula el economista vio como una mona aceptaba una moneda de un cong\u00e9nere macho a cambio de un poco de sexo. Tras concluir el acto la hembra canje\u00f3 su moneda por una uva. Chen hab\u00eda sido testigo del primer acto de prostituci\u00f3n capuchina de la historia.<\/p>\n<p>Si hay algo cierto es que cuanto m\u00e1s estudiamos a los animales, m\u00e1s se empe\u00f1an en recordarnos a cierta especie racional que compra m\u00e1s cuando baja el precio, responde de forma irracional al juego, se olvida de ahorrar, roba cuando puede, y gasta su dinero en comida y ocasionalmente, en sexo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La originalidad del trabajo, realizado por este estadounidense hijo de inmigrantes chinos y llamado Keith Chen, ven\u00eda del hecho de que no era bi\u00f3logo, sino economista. Nuestro protagonista, graduado en Stanford, consigui\u00f3 la colaboraci\u00f3n de una psic\u00f3loga de Yale llamada Laurie Santos, y fue en esta \u00faltima universidad donde ambos se encargaron de ense\u00f1ar a los capuchinos, con grandes dosis de paciencia, el concepto del dinero.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[29,18,31,48087],"tags":[4310,4309,2466,4215],"views":532,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9962"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9962"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9962\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.feeling.com.mx\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}